EDUCACIÓN

Una charla sobre la necesidad vital de nuestros hijos

Fotos de Anfisa Motora
Fotos de Anfisa Motora

Nietzsche: Quien se aleja de la naturaleza se aleja de sí mismo. La educación en la naturaleza – una charla sobre la necesidad vital de nuestros hijos

No es ninguna paradoja que en este día tan frío de invierno la gente se reunió en la granja-escuela Jordán. Aquí se juntaron unas familias entusiasmadas con el tema de la educación en naturaleza. Los niños vestidos acorde de tiempo se lo pasaban fenomenal: han recorrido alrededores, han investigado cada rincón de la granja, jugaron en la arena, alimentaron a los animales domésticos, montaron a los burros, sembraron y plantaron unos árboles etc. Mientras tanto, la expresidenta de la organización socio-educativa “Luz de Jabalón” Gema Tercero Prieto dio la charla sobre el porqué de la necesidad de la naturaleza, especialmente para nuestros hijos.

Gema ha estudiado el tema profundamente, ha citado a muchos autores clásicos y actuales, científicos, filósofos, políticos y todos desde Einstein a Mandela enfocaban la importancia de la naturaleza, de la libertad, de la educación y como estas cosas reunidas hacen que un ser humano se hace Persona. Una persona feliz, sana y educada.

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La naturaleza es la salud

Todavía en las temporadas cálidas tanto jóvenes como mayores solemos disfrutar del aire libre dando paseos, disfrutando de los jardines y parques o reuniéndonos en las casas del campo los de la familia y amigos. Pero con la llegada de otoño la vida se mete en el rincón de cemento: en los edificios que nos sirven de vivienda, oficina, centros de educación o los centros de consumo…

En realidad estamos perdiendo maravillosa oportunidad de mantener y mejorar nuestra salud saliendo al aire fresco, especialmente si se trata de las zonas de gran belleza natural como son los bosques, rutas de montaña, lagunas, campos, caminos entre los pueblos etc. Aún más triste que los niños, cuyas agendas dependen de la voluntad de los adultos, se quedan fuera de la naturaleza, sin poder desarrollar su cuerpo y mente al máximo.

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Gema Tercero, que trabaja en la esfera de la salud pública, confirmó: “Muchos estudios asocian la salud física, psíquica y espiritual con el contacto vivencial de la naturaleza, incluso que sea una poderosa terapia en casos de hiperactividad o déficit de la atención.

¿Qué es lo que está pasando con el cuerpo y la mente que tienen contacto con la naturaleza?

Oxigenación

El aumento de la oxigenación trae beneficios para el desarrollo de los órganos vitales, sobre todo para el cerebro. Favorece a cualquier parte de nuestro organismo porque el funcionamiento de cada célula es imposible sin oxígeno. Cuanto más cantidad y calidad de aire proponemos al cuerpo, más nos lo agradece.

Combate el estrés

El Instituto científico de Max Planck (EE.UU.) acaba de confirmar que la gente que tiene el contacto con las zonas verdes pobladas de árboles tiene mejor estado de la amígdala del cerebro. Aquella amígdala que es el principal núcleo de control de las emociones y sentimientos en el cerebro, controlando asimismo las respuestas de satisfacción o miedo. Entonces, los que estamos en los parques, en los jardines y en los bosques tenemos nivel de estrés más bajo y en cambio estamos más satisfechos con la vida.

Movimiento

Movimiento conlleva varios beneficios para el desarrollo y la salud. El movimiento propio en los niños sirve de gran ayuda en las habilidades corporales como el equilibrio, relación ojo-mano, formación de la postura sana (todas estas habilidades les van a favorecer a los niños en su vida escolar) etc. En todos, adultos y niños, el movimiento ayuda a la salud de los músculos, articulaciones, huesos.

“Las actividades extraescolares, como son las deportivas, también dan posibilidad de movimiento para los niños. Pero es movimiento establecido, ordenado por un monitor, con mucha competencia entre los pequeños y adolescentes. En cambio, el juego libre o deporte libre en la naturaleza libera a los niños, les da infinitas posibilidades y no hace de unos campeones y a otros perdedores – ganan todos” – enfocó Gema, quien intenta buscar la mejor manera de educar a sus dos niñas, uniendo los dos mundos: mundo mágico de la naturaleza y el mundo social.

Emociones

Alegría, sorpresa, curiosidad, admiración – todas estas emociones los niños y adultos encontramos en el contacto con la naturaleza. Jugando, contemplando las vistas, disfrutando de cada temporada, resolviendo las yincanas que nos propone el entorno natural. Y cómo no, las endorfinas que se liberan en nuestro cerebro de hacer las actividades al aire libre y que nos hacen sentir felices…

Gema alerta: “Si queremos salvar al planeta, primero hay que ocuparse de una especie en serio peligro de extinción – los niños en la naturaleza. Para la generación matrix que estamos criando los misterios del mundo natural y los riesgos de la naturaleza han sido ya muy transformados: los parques parecen los disneyland de naturaleza, sobreprotegidos de las caídas, de los golpes, del barro, de todo tipo de experiencias… ¿Qué pasará cuando estos niños sean hombres y mujeres y tendrán que tomar las decisiones medioambientales?”

Problemas en la generación actual

Hemos hablado de unos beneficios que traen la actividad al aire libre y el contacto con la naturaleza. ¿Pero cuál es la realidad de un niño moderno? No hace falta poner muchos ejemplos para convenceros que la generación actual sufre unos cambios negativos al estar encerrada, literalmente. Al encerrar a un niño, recibimos los frutos de antinaturaleza: la obesidad infantil, la depresión en los adolescentes, desmotivación en los estudios, incapacidad de relacionarse con el mundo etc. Cada década nos alejamos de la naturaleza haciendo nuevas generaciones degenerar. Las tecnologías modernas no son culpables ni malas – la tragedia está en la sustitución del entorno natural por el mundo virtual que no puede dar a un niño estimulación de todos los sentidos.

Juego en la naturaleza – éxito en el aula

Existe una opinión errónea que cuanto más tiempo un niño clave los codos en la mesa de los estudios más listo será. A veces los padres queriendo mejor futuro para sus hijos se equivocan haciendo hincapié en la importancia de los deberes y actividades extraescolares, pensando que salir a la calle a diario o ir de excursiones fines de semana es algo innecesario, secundario o peor – pérdida de tiempo.

Pues es todo lo contrario. Juego en la naturaleza es un polígono ideal para la integración sensorial. Y cuanto más estarán desarrollados y unidos los sentidos de una persona, más atenta, hábil, concentrada, eficaz, enérgica será.

Por otro lado, los niños reciben unas lecciones científicas en la naturaleza. Lo que un niño lee en un libro de estudios le puede parecer demasiado abstracto, difícil, en cambio la naturaleza siempre es práctica, cercana, interesante. ¿Qué despertaría curiosidad de un niño: la definición teórica de la condensación o ver como una mañana invernal la naturaleza pinta bello patrón en un cristal o encima de una piedra? ¿Qué sería más fácil: aprender el concepto fractal de un lenguaje científico o descubrir el principio fractal en el patrón de las ramas de un árbol, o de una coliflor? ¿Qué interesaría más a un alumno: un montón de fechas y nombres de las dinastías o una excursión por los campos donde los caballeros vencían a sus rivales? Os podríamos poner mil ejemplos en cómo la naturaleza puede ser el mejor profesor en todas las asignaturas. Y lo mejor es que el conocimiento que nos propone el mundo está sujeto a las sensaciones reales, a los sentimientos lo que da garantía que esta información se nos quedará para toda la vida.

“¿A caso Newton descubrió la ley de gravedad en una biblioteca? Si no estuviera en la naturaleza, debajo de aquel manzano… Estoy de acuerdo que para estudiar física la naturaleza es el mejor aula de estudios. Primero el mundo entra por los ojos, por las manos y después se buscan las respuestas científicas a las preguntas que formamos siendo niños jugando en el campo”, - dice José Manuel, ingeniero de profesión, cuyo hijo disfrutó este día en la granja Jordán.

Todo el mundo adora al sistema de la educación finlandés y suizo, cuyos alumnos encabezan las listas de los mejores. Pero pocos nos damos cuenta que la clave del éxito de estas culturas está en su cercanía a la naturaleza, en la prioridad de juego, en la libertad de movimiento.

Creatividad – pilar del siglo XXI

El mundo se ha cambiado mucho con la llegada de nuevo milenio y tanto nos espera por delante… Los esquemas de los mercados, de las propuestas laborales, de la demanda del futuro son tan cambiantes que el sistema de la educación no está siguiendo su ritmo. Las habilidades básicas que eran imprescindibles para un trabajador del siglo XX pierden su importancia hoy en día, cuando las máquinas inteligentes hacen trabajo “negro” por nosotros. Un profesional del mundo moderno se valora por su creatividad y flexibilidad de la mente, por su empatía, por la agilidad en un oficio.

Pedimos a nuestros niños la creatividad… Les creamos unas condiciones especiales para que aprendan más y mejor y esperamos que el esfuerzo dará su fruto. ¡Cuál es la sorpresa que un niño de un pueblo que nunca ha tenido refuerzo de las academias, que no tiene un ordenador de la última generación con internet de fibra, que no tiene propia biblioteca en casa y tan solo tiene acceso ilimitado a la naturaleza, ayuda a sus familiares en las tareas domésticas, aprende de los mayores las sabidurías cotidianas etc. a final adelanta a nuestro hijo “especial” consiguiendo una beca o un trabajo más atractivo!

El futuro pertenece a los que sabrán encontrar las soluciones inmediatas y únicas. Y la naturaleza sabe dar a los niños el mejor simulacro para desarrollar la creatividad.

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La mejor educación es nuestro ejemplo

Intentad responder a una simple pregunta ¿qué es lo que aprendiste de tu abuela o abuelo? Seguro que van a salir unas numerosas listas de habilidades, experiencias, recuerdos… Y ahora la misma pregunta, pero ¿qué es lo más importante que aprendiste en el colegio/instituto/universidad? Es más difícil de responder, ¿verdad? A lo mejor si tenemos mucha suerte de encontrar en el camino de los estudios a un profesor vocacional, nos resultaría más fácil responder la segunda pregunta. En cualquier caso, obvio que todos aprendemos más de los ejemplos prácticos que nos muestran las personas de referencia que de las fuentes de información.

 “Dedicarnos a los niños, dejando al lado los móviles, la tele, tareas cotidianas… Es muy difícil hoy en día, pero es necesario. Apego, vínculo entre los padres y sus hijos, el tiempo que pasan juntos descubriendo el mundo – la dedicación es lo mejor que podamos darles. Niños aprenden mucho de las personas de confianza, nos imitan cuando son bebés y nos siguen cuando crecen” – explica Evelyn, la maestra Waldorf que lleva un grupo educativo dentro del espacio de la granja Jordán.

Salir con los niños a los jardines, a los parques, a las zonas recreativas, a los bosques, montañas, lagos, caminos y explicarles la vida (si nos preguntan, sin ser pesados) o simplemente disfrutar juntos jugando, haciendo actividad física – dedicarnos a ellos, es lo que cuenta y crea la base de la armonía familiar y personal.

Os invitamos a todos disfrutar de pequeños momentos y grandes días en la naturaleza, solos, juntos, mayores, pequeños, pero especialmente con los niños que necesitan conocer de cerca La Tierra. Para ser sanos, para ser felices y para conseguir el éxito en su futuro personal y profesional. 

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