SOCIEDAD

Fallece la Hija de María Auxiliadora -Salesiana Sor Ignacia García

Foto de Sor Ignacia cedida por Salesianas
Foto de Sor Ignacia cedida por Salesianas

La familia Salesiana de Valdepeñas está de luto. Sor Ignacia García, natural de La Roda (Albacete) ha pasado los últimos dieciséis años de su vida en nuestra localidad. Años  que sin duda éstos han sabido granjearle el cariño, admiración y respeto de buena parte de los valdepeñeros, no solamente aquellos vinculados al colegio.

Con  ochenta y cuatro años y a pesar de sus últimos problemas de salud, ha desempeñado casi hasta el final cargos de responsabilidad en el colegio. Destino este último tras más de sesenta años de vida religiosa en diferentes lugares de nuestra geografía peninsular. Aquí ha vivido  hasta el día de su fallecimiento el pasado martes veintiocho.

Sin abandonar –ni siquiera durante su ingreso en el hospital- su sentido del humor y esa sempiterna sonrisa que la adornaba, ha ejercido las funciones de secretaria del colegio, responsable de las Antiguas Alumnas y el de bibliotecaria. Pues es necesario destacar que a su vocación religiosa en tanto Hija de María Auxiliadora y el denodado amor hacia los más pequeños que caracteriza a los miembros de la Orden de San Juan Bosco y Santa María Mazzarello, unía una pasión por la biblioteca. Lugar éste al que cuidaba con esmero y verdadera afición bibliófila. Afición a la que sumaba su gusto por la fotografía, inmortalizando siempre con su cámara los momentos y celebraciones clave del colegio Nuestra Señora de los Dolores. Una cámara que estuvo presente en las ofrendas de su último adiós en el funeral multitudinario celebrado en la parroquia de la Asunción de Valdepeñas el día veintinueve de noviembre.

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Así, a ese cielo que lloraba de alegría por recibirla en el cielo –y cuya tierra yerma y agostada anhelaba ya las gotas del líquido elemento- quisieron unirse las lágrimas de todos aquellos que desde niños, desde el colegio o ya en la Universidad, antiguas alumnas y profesores, padres y madres queremos sentirnos cercanos a su familia.

¡Hasta siempre Sor Ignacia!