Llevamos meses, quizá años hablando del choque de trenes. Pues ahí está. Ya han chocado. Algunos ya han visto realizados sus propósitos. Los choques son inesperados, nadie “con sentido común” los busca. Pero algunos choques son buscados, programados, diseñados. El choque es la abrazadera donde agarrarse. Es la salida, la única salida a tanto despropósito. Se busca el choque, y a ver por donde revienta. Y lo peor va a ser que es un choque en cadena; se van a seguir produciendo choques; están milimétricamente programados.

Los dos maquinistas lo han buscado. Toda esta movida del independentismo en Cataluña, -dejando aparte la legítima aspiración de un sector, equivocado, que no comprendo, pero respeto-, fue puesta en marcha por Artur Mas, principalmente para esconder la gran corrupción “del tres per cent” y la pérdida de bienestar social por sus políticas neoliberales. Recuerdo que es la región de Europa que más ha perdido en bienestar social, y la que más ha ganado en desigualdad. Solución: engañar a los catalanes diciéndoles que España nos roba. “Es la gran mentira”.

Y el otro maquinista se ha movido por los mismos intereses. Primero alimentando el sentimiento anticatalán, muy extendido en sectores de la derecha españolista. Desde principios del XXI está ganando votos con esa estrategia. Después, igual que el pujolismo, para esconder, para que no hablemos de la corrupción sistémica que afecta al PP desde los años noventa; y también, como no, para esconder el desastre de las políticas neoliberales. Corrupción y desigualdad.

Un ejemplo conocido estos días por el Banco de España, que no es el de Venezuela. ¡Qué casualidad estos días! Del dinero público, del dinero de todos, salió la friolera de 54.353 millones de euros para rescatar entidades financieras. Se han recuperado 3.873 millones. Si no se me ha olvidado restar faltan 50.480 millones. Los recortes en Educación han sido de 14.000 millones, los de sanidad 10.000, y a los parados 16.365 millones de euros. Los recortes suman 40.365 millones. Es decir: la operación de privatizar la banca pública, nos ha costado 1.085 euros a cada español. Y el PP dedicado a presentar recursos contra los catalanes, -que tiene que hacerlo, sí- pero así no habla de otras cosas. Se está beneficiando del choque.