CULTURA

Alfredo Moro, un valdepeñero que dirige el aula de Letras de la Universidad de Cantabria

Alfredo en su despacho de la Universidad de Cantabria
Alfredo en su despacho de la Universidad de Cantabria

Alfredo Moro, es un valdepeñero de 33 años, que se licenció en Filología Inglesa y en Filología Alemana por la Universidad de Salamanca, universidad por la que se doctoró con una tesis sobre la influencia del Quijote en la novela inglesa y alemana del siglo XVIII. Ganador del III Premio de Investigación Cervantina “José María Casasayas” en 2015, Moro trabaja en la Universidad de Cantabria desde hace más de dos años y medio. Con Alfredo hemos hablado porque a pesar de su juventud, y desde el mes de septiembre, ha sido nombrado director del Aula de Letras del Vicerrectorado de Cultura y Participación Social de la Universidad de Cantabria.

¿Qué supone para ti que el aula de Letras de la Universidad de Cantabria te haya nombrado director de la misma?

Para mí ha supuesto una pequeña sorpresa, ya que nunca me había interesado demasiado por los cargos de gestión, siempre he estado más centrado en mi faceta investigadora y docente. Evidentemente me siento muy honrado por el hecho de que el Vicerrectorado haya pensado en mí para el cargo, y al mismo tiempo soy consciente de la responsabilidad que la dirección del Aula acarrea y de los retos que esta nueva etapa plantea para el futuro.

Eres doctor en Filología y experto en Cervantes ¿Qué significado tiene para ti, como manchego que eres, nuestro más ilustre escritor?

No me definiría exactamente como experto en Cervantes, sino más bien en su recepción europea durante los siglos XVIII y XIX. Para mí, haber dedicado mi carrera investigadora a las fortunas de Don Quijote en Europa supone una ironía del destino, ya que cuando comencé mis estudios en Salamanca no pensaba que acabaría vinculando tan estrechamente mi profesión a una novela que ha convertido a mi tierra en parte del imaginario colectivo universal. Tras prácticamente media vida fuera de Castilla-La Mancha, mi faceta investigadora se ha convertido en una manera de que mi lugar de origen siempre esté presente en mi quehacer diario.

¿Qué planes de futuro tienes para este Aula y si piensas hacer algo con la UCLM o la UNED de Valdepeñas?

Me acabo de incorporar, y durante estos primeros meses, pese a que ya tenemos programadas varias actividades hasta diciembre, quiero ir adaptándome poco a poco a los mecanismos internos del aula y poder ir haciendo una radiografía personal de las posibilidades y carencias de la misma. En cualquier caso, mis planes para el aula giran en torno a tres ejes fundamentales. Por una parte, diseñar una agenda de eventos y conferencias que permitan a la comunidad universitaria y a la sociedad santanderina informarse sobre una serie de temas literarios de interés. En segundo lugar, crear un clima de fomento de la lectura por parte de los universitarios y de las personas que deseen sumarse a nuestras actividades. Y finalmente, desarrollar talleres y actividades que ayuden a las personas con inquietudes creativas a pulir y mejorar sus habilidades literarias. En cuanto a la segunda parte de la pregunta, tengo muy buenas relaciones académicas con una parte del profesorado de la facultad de letras de la UCLM, pero no conozco tanto lo que se hace en la UNED en Valdepeñas. La distancia es grande, y de momento nos vamos a centrar más en tratar de colaborar con las distintas universidades del norte, aunque evidentemente no descarto establecer otro tipo de cooperaciones en el futuro.

Se dice que la gente no lee y que cuesta inculcar la lectura a los jóvenes en los centros educativos ¿Cuál crees que es el problema?

Yo creo que la gente lee más de lo que generalmente se piensa. El problema de la lectura entre los jóvenes creo que ha tenido más que ver con la aproximación a los textos que con los textos en sí. Se ha tratado de instaurar una lectura canónica, filológica de los textos en chavales de 13 o 14 años, y es muy difícil que un adolescente actual pueda disfrutar de un texto del siglo XVII o del siglo XIX sin un proceso de preparación previo o sin una adaptación a su contexto más inmediato. Quizás sería conveniente tratar de actualizar los textos, de perderles un poco el respeto reverencial que en muchas ocasiones se les demuestra para mostrar a los jóvenes que los clásicos no son clásicos por el canon, sino por lo que todavía tienen que decirnos.

¿Qué nos puedes contar de Cervantes que no sepamos?

Desgraciadamente no he tenido la oportunidad de conocerle personalmente, quizás esa pregunta la pueda responder mejor alguno de los agentes del Ministerio del Tiempo. Bromas aparte, invitaría a todo el mundo a olvidarse de cuestiones como los supuestos modelos reales de la figura de Don Quijote o el dichoso lugar de la Mancha, y a aventurarse y descubrir cómo hay mucho de Cervantes en autores tan distintos como Dostoievski, Balzac, Walter Scott o Benito Pérez Galdós, por citar algunos ejemplos de literaturas de diversos países. Como curiosidad, señalar que Shakespeare conoció con toda seguridad -el nivel de profundidad es otra cuestión- la obra de Cervantes, ya que se sabe que escribió una obra teatral, hoy en día perdida, en colaboración con John Fletcher cuyo nombre era Cardenio, uno de los personajes de las tramas interpoladas del Quijote.

Una de las actividades que vais a hacer es fomentar la escritura ¿Con qué recursos contáis para ello?

Contamos con los premios literarios del Consejo Social de la Universidad de Cantabria, que premian la creación en narrativa breve, teatro y poesía. Además de estas iniciativas, ya asentadas, mi intención es poder ofrecer a la comunidad universitaria diversos seminarios o talleres de escritura creativa para fomentar una dimensión más práctica de la escritura.

¿Se puede incluir la literatura en un ambiente científico como suele ser el de las universidades?

La literatura está plenamente imbricada en las universidades, de hecho su estudio constituye una ciencia. No creo en la distinción entre ciencias experimentales y humanísticas, por lo que no considero que la literatura esté fuera de las universidades.

¿Por qué el Quijote es la obra más universal, que características tiene para ser considerada así?

Por una parte, el mito del Quijote es quizás una de las figuraciones simbólicas más intensas que ha dado la historia de la literatura. Todos hemos soñado con ser alguien diferente, y todos nos hemos dado de bruces con la realidad o hemos tenido que llegar a compromisos con ella, por lo que la figura de Don Quijote es, fundamentalmente, universal, aplicable a todos los tiempos y lugares. Por otra parte, la novela de Cervantes ofrece todo un repertorio de posibilidades estructurales que la han convertido en una herramienta muy útil para numerosos novelistas de características bien distintas. A priori, podríamos pensar que escritores como Hoffmann o Shelley, de estilo más fantástico, no serían los receptores ideales de Cervantes, pues bien, su admiración por el Quijote es una cuestión más que probada por la crítica, y de hecho ambos autores utilizan recursos estructurales de procedencia cervantina en sus obras. 

Por último, háblanos de cómo ves la cultura literaria en Valdepeñas, puesto que sabemos que vienes bastante y que sabes todo lo que aquí acontece. Y de todos nuestros autores más conocidos, ¿cuál es tu favorito?.

Hombre, la omnisciencia es una característica que únicamente tienen los narradores de las novelas, por lo que no estoy tan al tanto como me gustaría de las novedades literarias en Valdepeñas. Vengo siempre que puedo, para mí siempre es un placer reencontrarme con mi familia y amigos, y con una ciudad en la que han tenido lugar una buena parte de mis mejores recuerdos. Ellos, y la labor de periódicos como el vuestro, me mantienen al tanto de lo que se viene haciendo en Valdepeñas. Sé que establecimientos como el Café con Letras están generando una cultura literaria y divulgativa muy interesante, y conozco también el trabajo de entidades como “El Trascacho”.  En cualquier caso, reitero que llevo más de quince años fuera de Valdepeñas, por lo que no estoy tan al tanto como me gustaría. De nuestros artistas me quedo sin duda con Gregorio Prieto, su ilustración del vuelo de Clavileño es mi favorita de toda la iconografía cervantina, y además tiene un libro dedicado a Salamanca que, por razones evidentes, tiene una significación especial para mí. De los literatos me quedo sin duda con Francisco Nieva, cuya labor como adaptador del teatro cervantino en Los Baños de Argel es más que notable. Me gustaría leer, quizás durante algún verano en el que tenga más tiempo, la obra de Bernardo de Balbuena, coetáneo de Cervantes.

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad