CULTURA

Espectacular Cumbre Flamenca de Valdepeñas

Ricardo Fernández - Marta Serrano - Rosa Guerrero (Fotos: Javier Márquez)
Ricardo Fernández - Marta Serrano - Rosa Guerrero (Fotos: Javier Márquez)

Cumbre Flamenca de Valdepeñas. Teatro-Auditorio Francisco Nieva de Valdepeñas. Cante: Antonio Reyes, David Palomar, Ricardo Fernández, Manuela Cordero y El Mati. Guitarra: Diego del Morao, Rafael Rodríguez, Jesús Peñalver y Miguel Perea. Baile: El Junco, Marta Serrano y Rosa Guerrero. Palmas: Manuel Vinaza, Tate Núñez, David Gavira y Jorge Batista. 500 espectadores.

Tuvo lugar el pasado sábado la Cumbre Flamenca de Valdepeñas, un nuevo acontecimiento cuyo cartel nos hacía predecir una velada extraordinaria que, sin lugar a dudas, cumplió los mejores pronósticos de principio a fin.

La fiabilidad incesante de Manuela Cordero originó la fiesta. El que fuera su primer encuentro con la prometedora guitarra local de Jesús Peñalver no resultó inconveniente alguno, puesto que el valdepeñero, pese a su juventud, parece poseer la sensibilidad como acompañante que tanto se echa en falta en los nuevas generaciones de guitarristas, contribuyendo al lucimiento de la cantaora en la malagueña y el fandango abandolao, los tangos, la siguiriya y  las alegrías, cerrando su actuación con un fandango de Huelva.

La cumbre alcanzó su cota más alta con el cante de Antonio Reyes. El chiclanero materializó una actuación portentosa de principio a fin, especialmente en la antológica siguiriya con la que llegaba al ecuador de su actuación. Antes había brillado en las soleares y en los personales tangos lentos marca de la casa. Con el distinguido y renovado acompamiento de Diego del Morao y las palmas de Manuel Vinaza y Tate Núñez, las bulerías y los fandangos remataron una actuación memorable mientras el público clamaba por más música del cuarteto.

Llegó el turno de la singularidad de  Ricardo Fernández del Moral. Aunque en su figura se haya normalizado, no deja de sorprender que realice la dificultosa tarea de acompañarse su propio cante de manera tan solvente. El daimieleño arrancó con  soleares, “Vino amargo” y  alegrías con el apreciable baile de Marta Serrano, para proseguir por tangos y unas interminables coplas por bulerías, que pese a los lucimientos con la guitarra y el baile de sus acompañantes, de extensas, resultaron plomizas. Por fandangos  puso fin a otro destacable recital.

La sobriedad y la elegancia distinguieron el baile de El Junco, primero en las tonás y más tarde en la soleá. De una técnica impecable, sin efectismos ni florituras, el porte majestuoso del gaditano pareció hacer parar el tiempo por momentos, creando una  atmósfera fascinante  que embelesó al respetable. Intachable el cante de El Mati y el toque de Miguel Perea, que también nos dejaron una hermosa guajira entre ambos. El bailaor  se despidió cantando con gracia por bulerías recordando al gran Chano Lobato.

El seductor arte de David Palomar fue el encargado de poner término al evento que esperemos se repita durante largo tiempo. Palomar ha alcanzado el momento álgido de su carrera, y a su calidad cantaora, su inconfundible estilo y su gracia característica, ha añadido  el control absoluto de la escena, encontrándose como pez en el agua cada vez que sube a un escenario. Acompañado por la genuina guitarra de Rafael Rodríguez y las palmas de David Gavira y Jorge Batista, nos deleitaron por alegrías, tangos del Niño del Mentidero, siguiriya, tanguillos y bulerías evocando a los genios del cante gaditano para poner el colofón a una noche inolvidable.

Manuela Cordero - Jesús Peñalver (Copiar)

Antonio Reyes - Diego del Morao (Copiar)EL JUNCO - EL MATI - DAVID PEREZ (Copiar)David Palomar - Rafael Rodríguez (Copiar)

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