CULTURA

Manuel Martínez: ‘Lo que hagamos en nuestro ámbito personal es lo que conseguirá cambiar nuestro entorno machista’

En la foto Manuel Martínez que estará en Valdepeñas el 24 de mayo
En la foto Manuel Martínez que estará en Valdepeñas el 24 de mayo

El jueves 24 de mayo, el escritor Manuel Martínez, presenta en Valdepeñas su libro “Reflexiones para callar a machistas de bar”, será a las 20:00 en el Museo del Vino. Martínez es un firme defensor de la Igualdad de Género, abogado, socio de la Asociación de Hombre por la Igualdad de Género (AHIGE), concejal en el Ayuntamiento de Albacete y miembro de la Red Feminista de esa ciudad. Con él hemos hablado sobre su libro.

El 24 de mayo presentas en Valdepeñas tu libro “Reflexiones para callar a machistas de bar”. ¿Crees que es posible conseguir callarlos?

Si, por supuesto que lo creo. Mucha gente es machista, somos machistas, sin intención de serlo sino que simplemente repetimos expresiones, estereotipos y roles que nos vienen inoculados por la sociedad en la que vivimos, pero que en el momento en el que nos sacan de esta realidad impuesta corregimos esa expresión.

Yo siempre digo que el machismo es como un sistema operativo que tenemos instalado en nuestra sociedad y hace que todos nuestros comportamientos estén marcados por sus reglas, que bien se pueden resumir en: Ellas al cuidado, ellos a la producción. De ese machismo social somos partícipes todos los miembros de ella, pero muchas personas cuando consigues desinstalar una parte de ese sistema operativo cambian para siempre su forma de pensar.

¿Qué reflexiones haces en tu libro?

Reflexiono en el libro sobre unas cuantas teorías que mantiene el machismo cotidiano en contra de todos los avances en igualdad y a fuerza de repetirlas pretenden convertirlas en realidad como, por ejemplo, las relativas a la protección contra la violencia machista y la presunta mala utilización que las mujeres hacen de esta ley. También reflexiono como el machismo nos perjudica a los hombres a quienes también nos impuso un rol y nos ha privado de muchas cosas como el cariño a la familia, mostrar sentimientos, cuidar a otras personas, etc.

¿Cuál es el objetivo de escribir este libro?

Es puramente divulgativo de argumentos legales y estadísticos, por tanto argumentos objetivos, que vienen a desmontar teorías machistas. Hago una reflexión final diciendo que muchas veces oyes expresiones en los bares, redes sociales o en el trabajo, por ejemplo que sabes que no son ciertas pero no tienes datos para responder, pues con este libro pretendo dar razones y argumentos a quien encuentre el valor de enfrentarse al machismo.

MANUEL MARTINEZ ESCRITOR 2 (Copiar)

Utilizas argumentos legales y estadísticos para desmontar teorías del machismo contra los avances en Igualdad ¿Hemos avanzado en este sentido?

Desde el punto de vista formal y legal sí que hemos avanzado, muy lenta y desesperadamente, pero avanzamos, solo hay que pensar que hace tan solo unos años la mujer necesitaba del permiso del marido para actuar con la comunidad y hoy la mujer ya es libre e independiente desde el punto de vista legal.

Pero desde luego todo avance que se produce recibe el rechazo frontal de una sociedad machista que se resiste a cambiar.

En la primera década de los años 2000 el avance en igualdad es innegable y desde muchos frentes, algunos muy visibles y otros que pasaron más desapercibidos pero que igualmente contribuían a corregir desigualdades tradicionales. Y todos esos cambios recibieron la crítica del machismo que se inventó curiosas teorías para desacreditarlos.

¿Por qué crees que hay quienes necesitan verter contenidos machistas?

Hay quien se siente muy cómodo con el machismo imperante. Mayoritariamente hombres que se niegan a perder sus privilegios, sin darse cuenta que el machismo también les perjudica como hombres, ya que tampoco les deja ser libres y todo lo que sea salirse del rol de productor que el patriarcado les impone recibirá un correctivo social.

Desde luego yo como hombre tengo muy claro que quiero renunciar a los privilegios sociales que pueda tener por el hecho de serlo si a cambio se me permite ser libre y hacer en cada momento lo que decida, sin tener que seguir un rol prediseñado para mí.

Yo no quiero que, por ejemplo, ante un ascenso en el trabajo tenga más oportunidades por ser hombre, quiero que se me valore por mis méritos y mis capacidades.

Todos sabemos que el hombre, en este sentido, ha evolucionado, es decir, cada vez hay más que se ocupan de labores del hogar, de los hijos, que comparten las tareas familiares ¿Es esto un problema de cara a la sociedad o, por el contrario, ésta lo acepta?

Pues la incorporación del hombre a las tareas de cuidados (hogar, menores, mayores…) está siendo todavía muy lenta y selectiva, desde luego no comparable con la implicación de las mujeres.

Los hombres que sí lo hacen de forma clara sí que reciben el correctivo social, sigue estando mal visto que un hombre esté al cuidado mientras su pareja mujer sale a trabajar. El desempleo en un hombre se sigue viendo como un mayor problema que en una mujer.

No obstante, creo que la corresponsabilidad en los cuidados es la única solución a la situación en la que vivimos. Las mujeres cada vez tienen más claro que quieren formarse y asentarse en su carrera profesional antes de decidir tener hijos o hijas, y esto como sociedad es un problema ya que la natalidad desciende de una forma vertiginosa. La solución no es que la mujer vuelva al cuidado, sino que el hombre debe compartir esas responsabilidades para que ambos progenitores tengan que renunciar a lo mismo.

La mejor política de natalidad es el fomento de la corresponsabilidad en los cuidados.

En este sentido, explicas que el hombre se está topando de bruces con un sistema que el mismo ha creado ¿Háblanos de esto?

Claro, yo mantengo que hemos sido los hombres los encargados de crear las normas sociales que nos rigen, porque el machismo nos dio esa potestad. Y nos hemos autoimpuesto un rol de productor que nos limita en la vida.

Ahora que la mentalidad del varón, poco a poco, está cambiando y ya hay hombres que quieren quedarse con la custodia de sus hijos o hijas en el momento del divorcio o que quiere trabajar en profesiones tradicionalmente relacionadas con lo femenino (Enfermería, educación infantil, servicios sociales, etc) pues nos encontramos que el machismo no lo había previsto para nosotros y nos damos de bruces con él.

Y lo peor, cuando eso ocurre tenemos la desvergüenza de culpar de ello a las mujeres.

Finalmente, ¿qué consejo darías, tras las reflexiones que haces en tu libro?

Pues el consejo es que sigamos sembrando feminismo, que queda mucho por educar a esta sociedad machista hasta los huesos y solo vamos a conseguir cambiarla si en el día a día, en la cotidianidad incluimos la igualdad como principio rector de nuestras vidas.

Las feministas clásicas mantenían que lo personal es político y llevan toda la razón, lo que hagamos en nuestro ámbito personal es lo que conseguirá cambiar nuestro entorno machista.