EDUCACIÓN

Inés Gámez desde la pedagogía Waldorf: “Lo más importante es el protagonismo del niño”

En otoño de 2017 tuvimos una enorme suerte de escuchar a Inés Gámez de Rus que vino de Madrid para compartir su conocimiento sobre la crianza de los niños pequeños (de 0-3 años) con las familias interesadas. La charla organizada por la asociación socioeducativa “Luz de Jabalón” sacó un tema muy complejo e interesante “Cómo crear un hogar para niño pequeño”. Los que acudieron al evento han descubierto que el hogar no se limita con las paredes de una casa, aprendieron unas cosas a la vez sencillas y de gran importancia sobre los niños pequeños, sobre la mejor manera de compaginar la vida laboral y familiar de los padres, y de cómo satisfacer las necesidades de niño pequeño para su felicidad y mejor desarrollo. Al abrir el año 2018 os deseamos armonía en vuestros hogares e invitamos a recordar aquella charla estupenda…

Menos mercado, menos competición – más amor, confianza y paciencia

 “Lo que nos une son los niños, esos ojitos, esa entrega que ellos tienen… lo más importante son las necesidades de verdad que tienen los niños, no el mercado, o tampoco las ideas que se cultivan ahora en la sociedad – de obtener los resultados en el proceso de la educación de los niños, haciendo el mundo de los niños cada vez más competitivo” – Inés Gámez de Rus empezó su lección con la crítica hacia la carga de mercantilismo que domina nuestra sociedad hoy en día. Nada más comenzar la charla, maestra abrió el mayor secreto de la crianza Waldorf: “Todo niño sano, que se siente querido, ya tiene ganas de desarrollarse. No hace falta hacer nada extraordinario en el sentido de estimular a las capacidades de un pequeño. Los niños ya traen enorme capacidad de desarrollo (¡ya quisiésemos nosotros, adultos, tener un poco de las capacidades que tienen nuestros hijos pequeños!) y aprendizaje”. Inés transmite la preocupación de creciente enfoque por los resultados educativos en la etapa de la primera infancia, de precipitar la enseñanza de los niños, de la sobreestimulación que lleva a las consecuencias negativas en la edad de adolescencia y hasta se oye el eco de estos errores a lo largo de la vida de una persona…

Maestra Waldorf hizo hincapié en que los niños llegan a este mundo con las herramientas necesarias para poder desarrollar su potencial: “Lo importante es que los niños perciban que tenemos confianza que ellos pueden hacer todo este camino. Los padres somos colaboradores. Y que les vamos a dar tiempo para poder desarrollarse”. Inés Gámez alarma: “En el mundo moderno tenemos mucha prisa (parece que nos van a quitar sitio) y eso se refleja en que adelantamos mucho el aprendizaje”. En cambio el gesto fundamental de la pedagogía Waldorf es NO precipitar los aprendizajes.

“Las esponjas” deben moverse

“Niños hoy en día al ir a la escuela deben aprender muchísimo: escribir, leer, matemáticas, idiomas extranjeros etc… y ser muy eficaces, solo les falta el maletín del empresario…” – maestra Waldorf advierte de que es erróneo aprovechar que el niño pequeño aprende tanto en la etapa de 0-3 años, y de que es peligroso que los aprendizajes que pertenecen a la etapa de educación primaria se descendieron hasta la educación infantil.

Inés Gámez cuenta que la idea falsa de aprovechar a tope a “las esponjas” olvida de la madurez de los niños y trae muchísimas problemas en futuro: “Se nos olvida de lo más importante, del protagonismo del niño… Si los sentamos y hacemos colorear los círculos de rojo y los triángulos de verde, y de hacer fichas, de enseñar los números, las letras, hacerles memorizar, nos equivocamos porque estas cosas no tienen ni menor interés para los niños. El niño es tremendamente sabio, nos dice qué es lo que tiene que hacer ahora, en los primeros 3 años, para ponerse las bases del desarrollo y después unirse al colectivo”.

El creador de la pedagogía Waldorf, alemán Rudolf Steiner, todavía al principio del siglo XX ya dio la clave de la educación de los niños pequeños: el origen de todo el aprendizaje está en el movimiento. El movimiento es la base. Si acompañamos al niño con amor, entonces vemos toda la evolución impresionante que hace un niño a través del movimiento, empezando por la etapa del bebé, cuando empiezan a mover los bracitos, las piernas, moverse para conocer a su cuerpo, y después aprender desplazarse para investigar más y más este mundo.

“Si dejamos que un niña se mueve en libertad y les damos la envoltura de acepto, de acompañamiento amoroso ya estamos creando la base del desarrollo sano – dice Inés y tristemente añade - Solo cuando un niño no puede hacerlo (moverse) nos damos cuenta de lo importante que es movimiento”…

Movimiento del cuerpo desarrolla el cerebro

Cuando Rudolf Steiner construía su teoría, no había tantos datos por parte de la neurociencia, pero eso no impidió que él hubiera podido prever que el movimiento de la mano que usamos para dibujar y escribir depende del movimiento de todo el cuerpo.

“El movimiento es responsable de crear conexiones estructurales del cerebro humano, del cerebro de un niño para poder desarrollar la comprensión, la consciencia de sí mismo. El cerebro de un bebé, de un niño pequeño, está lleno de millones neuronas que están sin conexión. El movimiento hace establecer estas conexiones, esta estructura cerebral que va a permitir al niño comprender, hablar, reaccionar al entorno. El movimiento de todo el cuerpo lleva al cerebro a la capacidad de entender la abstracción que se manifiesta en las palabras y en los números” – explica maestra Waldorf.

Especialista alarma: “Es daño tremendo – inmovilizar, paralizar a un niño. Sea con tablet u otra cosa. El movimiento propio es lo único que necesita un niño pequeño”. Explica que el uso de las tecnologías modernas en sí trae muchos beneficios, pero en los niños pequeños el uso de la televisión, las tablet u ordenadores puede llevar las consecuencias negativas. Al percibir vídeo y audio al niño ya no queda posibilidad de crear sus propios estímulos a través del movimiento y su creatividad innata.

Sin precipitar evolución física de bebés

Inés Gámez hace hincapié en la importancia del movimiento propio, movimiento libre de un niño: “No vale si un adulto sujeta al niño al ponerle de pie, o si lo lleva, o si lo sienta… Es muy importante respetar propio desarrollo de un niño: si no se sienta por si solo – no sentarlo, si no se pone de pie – no ponerlo… Los fisioterapeutas apoyan esta tesis de la pedagogía Waldorf: es perjudicial para la salud de los niños precipitar las etapas del desarrollo físico, los niños deben aprender los movimientos acorde a su madurez individual”.

Para los bebés recién nacidos se recomienda la postura horizontal. Aunque los portabebés, por un lado, son buenos por la cercanía corporal del progenitor y su bebé, por otro lado, perjudican a la formación del niño porque su espalda no está preparada para el uso abusivo de la postura en vertical. Para los bebés de 3-4 meses también está muy aconsejable estar en la superficie horizontal (en el parque, en la cuna, en el suelo, en los brazos etc.) – es donde mejor puede realizar el trabajo de movilizar su cuerpo, de dar la vuelta, arrastrarse, gatear y por fin andar. Todo el trabajo que hace niño, lo hace por el despliegue personal, no por competir con otro para ser mejor que alguien…

Continuara…

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