MODA Y SALUD

Yolanda Aller: “Nadie estamos libres de caer en una enfermedad mental, todos estamos en la diana”

El jueves 10 de octubre se celebra el “Día Mundial de la Salud Mental” y la Fundación Sociosanitaria de Castilla-La Mancha (antiguo FISLEM) y su centro en Valdepeñas celebra una semana con diversas actividades para concienciar y dar a conocer el trabajo tan importante que se desarrolla en este área. 

Yolanda Aller (Copiar)

En advaldepeñas, hemos querido conocer de cerca cómo funciona este centro que lleva abierto ocho años y para ello hemos hablado con su directora, Yolanda Aller García.

¿Qué hacéis en este centro?

Es un centro de rehabilitación psicosocial y laboral (CRPSL) donde las personas que vienen son derivadas directamente de la unidad de Salud Mental o a través de ingresos hospitalarios como la UME (unidad de media estancia) o la UHB (unidad de breve estancia), de psiquiatría. Es un recurso social y laboral donde se pretende rehabilitar a la persona con enfermedad mental grave y crónica, especialmente con esquizofrenias, trastornos bipolares, trastornos del ánimo, de personalidad. Asisten a terapias tanto individuales como grupales para su rehabilitación e integración social. Somos un centro abierto y lo que se consigue es que ellos sean autónomos.

¿Las enfermedades mentales se encuentran dentro de la discapacidad?

Son enfermedades que te dificultan y generan una discapacidad para muchas cosas, no todas tienen el mismo grado, como tampoco lo tiene la discapacidad física. Ten en cuenta que cuando se padece una enfermedad mental te genera problemas en todas las áreas: sociales, familiares, laborales.

¿Cuántos pacientes utilizan este servicio actualmente?

Unos 87 usuarios. No son personas que estén aquí de continuo porque también tenemos personal que se desplaza a los domicilios, incluso a pueblos de la comarca para aplicarles el tratamiento. Abarcamos 71.000 habitantes, toda el área de salud del Hospital de Valdepeñas.

¿Cómo os coordináis con sus psiquiatras?

La coordinación es muy estrecha y continuada, quincenalmente tenemos reuniones con ellos y nos informan de cuál es su tratamiento, como lo han visto en las últimas citas y nosotros hacemos lo mismo, les decimos como están y que observamos aquí.

¿Vuestra labor es más bien un tratamiento integrador?

Nosotros abarcamos la integración de la persona y tratamos a la familia, su entorno. Es una labor muy integradora. Cuando el psiquiatra los deriva aquí, lo hace con unos objetivos sobre los que quiere que trabajemos. Nos envían los perfiles que van con los recursos adecuados que les pueden ayudar, conocen nuestra programación. A los enfermos que tenemos les ayudamos a ser independientes y que hagan una vida lo más normal posible.

Cuando os derivan un paciente ¿como comenzáis a trabajar con él?

Una vez que lo tenemos en el centro se hace un estudio por parte de todo el equipo, que es multidisciplinar, donde hay un terapeuta ocupacional, un trabajador social, un monitor de ocio y tiempo libre, un psicólogo y un TIS (Técnico de Integración Social que va a domicilio). Lo valoramos en equipo, vemos su faceta emocional, sus recursos sociales, económicos, laboral, familiar, ambiente, hábitos de vida saludable. Una vez valorado se realiza un PIR (programa individualizado de rehabilitación) para esa persona, lo consensuas con ella y si está de acuerdo comenzamos a trabajar con unos objetivos concretos, y a partir de ahí el paciente se implica en el tratamiento y nosotros con él. También vemos si asiste a programas individuales o grupales.

¿Son enfermedades duras de asumir?

Duras y complicadas a nivel social, personal y familiar porque hay factores como el rechazo, el ser marcado, que pueden influir en la estabilidad de esa persona. Trabajamos psicoeducación, lo que es conciencia de enfermedad, los síntomas, conocer los pródromos, que son señales de alerta, para ellos evitar recaídas, la importancia de la medicación, para que sirve el tratamiento, los hábitos de vida saludables como el sueño, la alimentación, los horarios, disciplinas y evitar consumos, si los hay, también las técnicas de autocontrol personal, la ansiedad, como resolver conflictos, solución de problemas, habilidades sociales porque a veces estas se deterioran, el paciente se aísla. En el terreno laboral hay que enseñarles a integrarse para que no haya un fracaso. En cuanto a ocio y tiempo libre también les orientamos porque cuando tienen una enfermedad de este tipo pierden sus amistades y se quedan desligados de ese soporte social.

¿Hay muchos mitos entorno a las enfermedades mentales?

Si, aquí intentamos que ellos asuman su enfermedad, que su familia también la entienda y así quitar también esos mitos que hay por ahí. Por ejemplo, hay una estigmatización alrededor de la patología de la esquizofrenia que no es cierta, cuando está demostrado que el porcentaje de agresiones por esta enfermedad es escaso. Una persona con esta patología tratada y con su medicación adecuada no tiene porqué ser peligrosa, además hay quienes están casados, tienen hijos, sus trabajos y que ni siquiera sabían que padecían esa enfermedad.

¿Por qué hacéis la semana de la Salud Mental?

Porque queremos sensibilizar a la gente sobre estas enfermedades y que sepan que hay recursos, como este centro, que ayudan, además del psiquiatra. Que conozcan como trabajamos con los primeros brotes psicóticos para dar apoyo temprano y evitar otros males mayores. En definitiva, hacer ver que la salud mental y la enfermedad mental viven con nosotros y que hoy estamos sanos y mañana podemos no estarlo.

¿Todos estamos expuestos a sufrir enfermedades mentales?

Si, nadie estamos libres de caer en enfermedades mentales y de los que hoy hablamos mañana podemos ser nosotros. Igual que nos puede venir algo físico también lo psíquico puede entrar en nuestras vidas. Todos estamos en la diana. La vulnerabilidad  está ahí y dependiendo de los hechos familiares o personales de cada uno, puedes tener más o menos habilidades y resistencia a ello para salir o no. Hay mil cosas que nos pueden producir este tipo de enfermedades: problemas en el trabajo, una muerte de un ser querido, un traslado y no adaptarte a él. Es absurdo tratar a la persona con enfermedad mental de una forma tan discriminatoria en muchas ocasiones, cuando cualquiera de nosotros podemos caer y yo creo que en todas las familias hay alguien que ha vivido una depresión o cualquier otro tipo de enfermedad mental.

Cuándo acaban el tratamiento ¿Qué hacen los pacientes?

Nosotros damos altas. Hay algunos que llevan muchos años, pero hay otros que se han recuperado y tienen una vida normal. Damos altas con seguimiento durante un tiempo, ves su evolución y otras son definitivas. Aquí llegan con un estado de ansiedad grande, en el momento en que se les detecta la enfermedad, pero luego cuando ves que se recuperan es una gran satisfacción para nosotros.

Socialmente ¿estas enfermedades se entienden de distinta manera que las físicas?

Cuando te dan un diagnóstico de enfermedad mental, como no es algo físico, algo que se palpa, la gente no te entiende. Por ejemplo, a alguien que tiene un problema en un pie no le van a pedir que ande, pero si una persona tiene un problema mental y que no puede moverse por apatía o depresión, sí se lo van a exigir y le van a decir que no pone de su parte. La presión social y familiar en estos casos es muy grande. Una persona se jubila por un problema físico y nadie cuestiona su baja, pero si es por enfermedad mental, si se le cuestiona.