OCIO

Begoña Sánchez: “Vínculos es esencialmente un espacio de crecimiento y desarrollo personal concebido por y para las personas”

Begoña Sánchez Fernández, es Psicóloga, especializada en Psicoterapia Individual y dueña del Centro Vínculos de Valdepeñas. Es una persona perseverante, comprometida con su trabajo. Esta Psicoterapeuta, trabaja centrada en el paciente, adecuando su conocimiento a la demanda de cada persona. Le gusta innovar y por ello organiza talleres muy interesantes, además de aplicar terapias como Clown, Gestalt, Psicología Perinatal y Psicodrama, entre otros. En advaldepeñas, hemos hablado con ella para conocer más de cerca especialidades que se aplican con buenos resultados.

IMG_7772 (Copiar)
Begoña Sánchez en Vínculos

¿Qué es Vínculos y porqué se llama así?

Las personas nos relacionamos con los demás estableciendo vínculos afectivos. De hecho nuestra conexión con el mundo comienza en la relación que establecemos con nuestra mamá, el denominado vínculo de apego, que determina en gran medida nuestra relación con los demás.

Vínculos es un proyecto personal que nació con la idea de poder aportar un cambio al mundo. Creo firmemente en la idea de que es posible un mundo menos competitivo, más humano y amoroso. En este proyecto me acompañan personas que tienen esa misma visión, y estos vínculos aportan a la psicoterapia la experiencia y profesionalidad de otras personas, que enriquecen y amplían el trabajo terapéutico. Vínculos es esencialmente un espacio de crecimiento y desarrollo personal concebido por y para las personas.

Lleváis casi dos años trabajando como Vínculos, aunque tu experiencia como psicóloga es mucho más amplia ¿Qué trabajo realizáis en la consulta?

Mi trabajo se centra en la psicoterapia individual, campo en el que llevo trabajando desde hace más de 10 años.

Hemos puesto en marcha con la colaboración de otros profesionales, diferentes actividades que se centran en el desarrollo y crecimiento personal a nivel grupal. Muchas de nuestras actividades están enfocadas a los más pequeños de la casa y a la familia, pero siempre desde una perspectiva humanista y sistémica. Esto es, la persona como centro de todo el trabajo y perteneciente a un sistema: familiar, comunitario, social...

Este año llevamos a cabo talleres dirigidos al desarrollo del hemisferio derecho, relacionadas con el arte, la música, la creatividad… Centramos muchas de nuestras actividades en los niños y adolescentes, pero reclamando la presencia de los adultos en algunos otros. El objetivo es potenciar a la persona, desde sus propios recursos, ofreciendo la posibilidad de llevar a cabo su proceso de la mano de grandes profesionales que entienden la responsabilidad que conlleva trabajar con personas.

¿Qué es la psicoterapia?

Psicoterapia es un proceso en el que terapeuta y paciente se dan la mano, para recorrer un camino personal que les permita recuperar el protagonismo de su vida, cedido en algún momento y lugar a otro u otros. 

Cada persona que se acerca a la consulta viene con una demanda. Éstas pueden estar centradas en su mundo relacional, en el emocional, incluso a nivel físico; con una sintomatología clara o difusa. Cuando terminan su proceso, tienen la sensación de ser y sentirse diferentes. No solo por haber solventado algunas dificultades, sino por haber profundizado en el conocimiento de sí mismos, reconocer más claramente sus fortalezas y aceptar y manejar sus peculiaridades.

¿Qué diferencia hay a la hora de hacer psicoterapia a un niño y a un adulto?

La primera diferencia es que al trabajar con un menor, siempre forma parte del proceso la familia. Esto es básico en el trabajo. Desde la perspectiva sistémica, el malestar del menor se entiende como un grito del sistema, de que algo no está funcionando bien. Sorprendería ver la cantidad de casos diagnosticados como TDAH, hiperactividad, e incluso trastornos del lenguaje que tienen un componente emocional muy importante, y que necesita no solo de la colaboración de los padres, sino también de su revisión. Los niños quieren ante todo que sus papás estén bien, y harán todo lo posible para que así sea. Incluso enfermar. Por eso la labor de los papás es tan importante.

Salvo casos muy graves, como son las psicosis infantiles, autismo, o casos muy disfuncionales con una psicopatología familiar muy instaurada, los peques son muy receptivos al tratamiento y progresan rápido.

Otra de las diferencias es que los adultos presentamos muchas resistencias y defensas más activas en el tratamiento. En muchos casos se acude a consulta tras años funcionando desde ese lugar, porque en algún momento fue la mejor forma de sobrevivir, y aunque nos esté causando malestar, incluso durante años, nos cuesta cambiar sin sentirnos amenazados. Por tanto, los procesos suelen ser más largos. 

¿Hacéis grupos de terapia?

En estos momentos tenemos abierto un grupo puntual de padres con hijos de 2 a 3 años, no como grupo de terapia, sino como grupo de crianza y juego, precisamente para entender el proceso de desarrollo de los pequeños, y no patologizar la normalidad, y ayudar en el proceso de ser padres conscientes.

También tenemos abierto un grupo de Constelaciones Familiares, que se llevará a cabo de forma puntual el próximo 14 de noviembre con María Colodrón y Juan Ignacio Gómez-Caminero. Este grupo se concibe como un espacio en el que trabajar con la técnica de Constelaciones y permitir una nueva mirada a nuestros sistemas familiares.

Esta oportunidad es para mí un gran honor, ya que María facilita talleres de Constelaciones Familiares desde 2004, y es Miembro Didacta de la Asociación Española de CC.FF. Bert Hellinger, siendo una de las referencias a nivel nacional en este campo, además de una persona de extraordinaria cercanía y profesionalidad.

Te caracterizas por haber sido pionera en Psicodrama ¿Qué es realmente esta terapia?

Yo no me considero pionera en psicodrama, aunque sí me he formado con alguno de sus precursores, como Dalmiro Bustos, que fue alumno de J.L. Moreno, su fundador. El Psicodrama se define como la ciencia de las relaciones interpersonales. Moreno lo define como un método para profundizar el conocimiento del alma a través de la acción, buscando comprender la acción, como una manifestación del mundo emocional. Puede ser meramente una técnica, o una forma de entender la psicoterapia. La base de mi marco de intervención es el psicodrama, aunque mi formación abarca más áreas, ya que considero muy importante en el terapeuta la formación continua y el trabajo personal, para poder atender de forma adecuada a las personas con las que tratamos.

También eres especialista en Clown, Gestalt y Psicología Perinatal ¿Explícanos en qué consiste cada una de ellas?

La psicoterapia, como cualquier otra formación, tiene sus especialidades. Al igual que la especialización puede darse con un tipo de población (niños, discapacidad, demencias…) también hay una especialización por corrientes psicológicas. Yo me considero psicodramatista e integradora, ya que mi formación abarca diferentes áreas. Considero que la técnica está al servicio del terapeuta y del paciente.

La Psicología Perinatal está orientada a la prevención, cuidado, apoyo, diagnóstico e intervención en las familias durante todo el proceso que precede al nacimiento, es decir, concepción, embarazo, parto, posparto y puerperio; teniendo en cuenta la importancia del establecimiento de un vínculo saludable entre la madre, el bebé y la familia. Su objetivo es la promoción de la salud mental y prevención de psicopatologías, ya que en el establecimiento y mantenimiento del vínculo de apego es donde encontramos la raíz de muchos problemas de salud mental. Esta área es una de las que considero más importantes, ya que, como dice Michel Odent, para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer.

La Gestalt, más conocida entre la población general, pone el acento sobre la toma de conciencia de la experiencia actual ("el aquí y el ahora", que engloba el resurgimiento de una vivencia pasada) y rehabilita el sentimiento emocional y corporal. Considero muy interesante el trabajo con técnicas gestálticas con pequeños, que son los que más viven en presente.

El Clown, del que me considero aprendiz, es una técnica más, que para mí ha sido muy importante en mi trabajo personal y que me ha aportado muchas gratificaciones en el plano personal y profesional. Encontrar el payaso que hay en ti, permite explorar nuestra persona desde una perspectiva diferente, acercándonos a lo que Jesús Jara define como la pedagogía del placer, de la que soy admiradora, seguidora y practicante.

¿Las personas estamos ya más mentalizadas a la hora de ir al psicólogo?

Parece que hay una mayor concienciación en torno a la salud mental, a la par que se va despojando del estigma que ostentaba. Ir al psicólogo ya no es de locos. Cada vez más gente es consciente de la necesidad de atender las emociones. La concienciación acerca de la posibilidad de cambiar y de que otra forma de estar es posible, mejorando nuestro día a día, acerca a las personas a la psicoterapia sin tantos tapujos.

Aún así muchas veces las personas esperan a estar francamente mal para acudir a los profesionales. Hay poca concienciación en la prevención en salud mental, y no somos conscientes de que cuanto más enraizado está un problema, más costoso será su desenredo.

También eres mediadora en Violencia de Género ¿Has tenido algún caso que te haya afectado de alguna manera?

La violencia de género no deja de ser un problema estructural. La educación, los mitos y creencias con los que crecemos, los patrones familiares y sociales… Hay toda una estructura que nos dice como tenemos que ser como hombres y mujeres, y que determina en gran parte nuestra forma de relacionarnos con los demás.

Lo que más me impacta en los casos de violencia, es lo transgeneracional, lo que hemos aprendido de nuestros padres que a su vez aprendieron de los suyos, y ellos de los suyos… perpetuando modelos y patrones relacionales que nos convierten en personas menos libres para estar y ser de una forma más sana. Me sigue fascinando la potencia y la dificultad para deshacernos de estos modelos de identidad sobre los que construimos nuestra existencia, manteniendo relaciones que nos hieren, incluso nos anulan.

¿Porqué cada vez hay más gente que requiere de vuestra profesionalidad? ¿Qué factores le influyen?

La mayor concienciación acerca de la salud mental, y la normalización de la labor del psicólogo, creo que han influido en el aumento de la demanda. También creo que esta sociedad en la que nos encontramos, que potencia la competitividad, el éxito y la exigencia aún a costa de nuestra salud, está pasando factura. Y la pérdida de valores nos acerca cada vez más a la necesidad de un mayor contacto con nosotros mismos, con nuestras necesidades. Y una de estas necesidades fundamentales es el AMOR, la mirada amorosa e incondicional que es la base de toda relación terapéutica. Freud decía “amamos para no enfermar y enfermamos cuando un obstáculo nos impide amar”. Las personas se encuentran en muchas ocasiones desorientadas, temerosas, y con una gran necesidad de apoyo y orientación.

Creo que es necesario poder establecer redes de apoyo a nivel institucional, más allá de la regulación sanitaria de la que hemos sido objeto los psicólogos en el área de salud mental. Atender a las personas con una perspectiva integradora, no separando lo psicológico de lo físico. Teniendo en cuenta que las personas somos seres complejos, a los que nos influyen diferentes aspectos en nuestra vida, y no se pueden separar unos de otros, ya que están todos interconectados. Mi salud física influye en mi estado de ánimo, y éste influye en mi bienestar y mi salud física. Y más allá de las etiquetas y diagnósticos, hemos de tener presente que en el trabajo con personas, hemos de tratar con ellas en su globalidad. 

IMG_7779 (Copiar)