OPINIÓN

'La Confederación Hidrográfica del Guadiana destruye uno de los tramos de ribera mejor conservados de Valdepeñas'

Destrucción de la orilla
Destrucción de la orilla

El hábitat 92A0 Bosques galería de Salix alba y Populus alba está protegido por la Directiva Hábitats de la Unión Europea, pero las instituciones públicas encargadas de protegerlo, han hecho justamente lo contrario: el pasado Domingo 9 de Febrero pude ver las obras de “limpieza de cauce”, como eufemísticamente llaman a destruir injustificadamente nuestros ríos y su vegetación, que la Confederación Hidrográfica del Guadiana ha realizado, a principios de este mes, en una de los tramos de ribera mejor conservado de nuestro término municipal, de aproximadamente 0,5 km. en el río Jabalón, situado inmediatamente bajo la presa de la cabezuela.

Las máquinas de la Confederación Hidrográfica del Guadiana han accedido a través del bosque de ribera, arrasando con álamos y olmos. Una vez en el cauce, han canalizado el mismo, derribando árboles y destruyendo el refugio de animales acuáticos como galápagos y anfibios que se hallaban enterrados en sus orillas, hibernando. (Foto: Camino abierto en el soto fluvial con maquinaria pesada para dar acceso a la zona de obras)

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Esto provocará además una fuerte erosión cuando llueva, enturbiando el agua. La zona es lugar de reproducción del águila imperial (Aquila adalberti), en peligro de extinción y actualmente en fase de incubación, la más delicada de su ciclo reproductivo. También hay presencia de lince ibérico (Lynx pardinus), con varios territorios cercanos. Otras especies protegidas que crían en el entorno son la nutria (Lutra lutra) y el turón (Mustela putoris), por citar sólo algunas.

Resulta por lo tanto contradictorio que la Consejería de Medio Ambiente haya dado el visto bueno para que la Confederación realice las obras. Este organismo tiene competencias y poderes para realizar acondicionamiento de cauces, sin embargo, no se comparte la necesidad ni el alcance de los mismos: se trata de medidas que no obedecen a razones de conservación, sino a prácticas obsoletas que deben de abandonarse, pues un cauce con su vegetación natural no presenta riesgos de inundación, más aún si se tiene en cuenta que un embalse impide las crecidas bruscas del nivel de agua.