OPINIÓN

Dejad a los jueces

Mariano Rajoy tiene la costumbre de sentenciar: “hay que dejar que los jueces hagan su trabajo”. Pues sí, tiene razón. Lo que pasa es que lo dice siempre, cuando le interesa. Es el escape, es el procedimiento de dejar a los jueces que hagan el trabajo que le correspondería al Ejecutivo. 

No sé si es un buen preámbulo para referirnos a Cataluña. Porque, ese es otro de los graves problemas que pretende aparentar como cuestión exclusiva de jueces y fiscales. Como si aquí los políticos no tuvieran nada que hacer. Aquí el poder ejecutivo no pinta nada. Hay que dejar a los jueces que hagan su trabajo, SÍ; pero los políticos que hagan el suyo, que no se escaqueen.

Artur Mas, desde el punto de vista jurídico y político, no puede mantener el cargo ni un día más. No se puede permitir que un presidente de comunidad, un representante del Estado haya desafiado al Estado mismo. Él está, donde está, gracias a las normas que establece el Estado de Derecho, y si las desafía, debe irse, antes de que lo echen esas mismas normas a las que él debe su cargo. No tiene otra salida.

¿Y Mariano Rajoy? Todo lo ha delegado en la cuestión jurídica, y como tiene razón, da por terminada su labor. NO. Rajoy es el representante máximo del Poder Ejecutivo, y por tanto, además de respetar al Poder Judicial, debe actuar como político, y no lo está haciendo. No ha aportado ni una sola idea para avanzar, para solucionar el problema que es, además de jurídico, es sobre todo, un problema político. Sí, él está ahí, para hacer política.

Por tanto, es fácil barruntar que con estos dos líderes el problema se va a enconar cada vez más. Unos se encierran en la independencia, como si ellos encarnasen el sentir de todos los catalanes. Y los otros se encierran en la defensa de la unidad de España. Y en el fondo lo único que les interesa es ganar adeptos para sus intereses electoralistas. Defensores de su sillón, y de sus intereses, a costa de aumentar cada día más la fractura social. ¡Irresponsables!. La única esperanza es que llegue a buen término la propuesta, buena o no, de Pedro Sánchez, aunque la ridiculice Rajoy. Inaudito que sea la oposición quien tome la iniciativa de presentar una propuesta. Sin entrar a juzgar si es buena o no. Es la única. ¡Habrase visto!