PROVINCIA-DEPORTES

El Almagro pierde en Gavá y se encomienda al poder del Manuel Trujillo

En Cataluña fue a terminar la racha del Almagro frente al Gavá con un resultado contundente que deja las cosas difíciles pero no imposibles. Que nadie olvide que este es un partido de 180 minutos que se juega en dos partes de 90. La primera, en tierras catalanas, ya se ha ventilado. Pero los otros 90 minutos están por jugarse, y 90 minutos dan de sobra para que el Almagro dispute la eliminatoria y le haga tres a los catalanes, ¿por qué no?

En una temporada en la que los de Darío han sido subcampeones empatados a puntos con el Conquense, en la que no caían derrotados fuera de casa desde el 13 de septiembre, y en la que nadie ha ganado al Almagro en el Trujillo desde el 17 de enero, tenemos motivos más que justificados para creer en este equipo, en estos hombres que nos han hecho soñar y disfrutar como nunca antes. Ha sido un año de remontadas épicas y de goleadas a equipos punteros en momentos decisivos, ¿por qué no vamos a volver a hacerlo?

Algunos dirán que el Gavá fue muy superior en la ida, y es cierto. Lo reconoció Darío nada más terminar el partido, y también Luis Paz en los micrófonos de Radio Castilla-La Mancha, y también los cerca de 100 aficionados rojillos presentes en La Bóbila. Pero como dice mi amigo Paco, “cosas más raras se han visto”.

Lo peor fue que el Almagro no tuvo tiempo de asentarse en el campo, de tomarle el pulso al rival. La efectividad de los catalanes fue crucial para poner el duelo de cara en apenas diez minutos con los dos primeros. El 0-1 de Niko Kata tras recibir un balón desde la derecha, y el 2-0 en un contraataque comandado por el goleador y referencia del Gavá, un Boris Garros que amargó la tarde a los encajeros, un pedazo de futbolista que se antojó imparable para los rojillos.

El guantazo dejó noqueado al Almagro, que aunque intentó reaccionar, no pudo. El Gavá dominó en el juego y en el marcador. Aún así hubo alguna llegada peligrosa del Almagro a balón parado y en una pelota a la que no llegó De la Hoz por muy poco al filo del descanso, pero Astillero también apareció para evitar el tercero de los locales en un disparo de Roger.

Los problemas crecieron tras el descanso, porque nada más reanudarse llegó la lesión muscular de Carlos García. Si Darío ya se había visto obligado a recomponer el equipo durante la semana por la rotura de Ureña, ahora tocaba redibujar sobre el campo con Pedro al puesto de central y Douglas al terreno de juego. El brasileño nada más entrar tuvo un remate én buena posición que resultó demasiado flojo, y poco después Santana probó a la media vuelta, pero esta vez no era su día.

La puntilla llegó casi con media hora de partido aún por delante, tras un jugadón de Boris para terminar regalando el tercero a su compañero Raillo. Para quitarse el sombrero este Boris Garros, que antes había estrellado un disparo en el larguero.

Lo que pasó después fue nada. El Almagro se mostraba incapaz de sobreponerse a la situación y al resultado, y aunque lo intentó con el alma, la cabeza ya decía que no. No hubo posibilidades apenas de hacer el de la honrilla que hubiera dado otro cariz al partido de vuelta, e irremediablemente hubo que reconocer la superioridad del rival, al menos en este partido.

Pero tienen que pasar por el Trujillo, y en el Trujillo puede pasar cualquier cosa. Dependerá mucho de la afición, de ese jugador número 12 que no ha fallado en ningún momento de la temporada. Este domingo tampoco fallará, seguro.

Por cierto, ya que hablamos de afición, detallazo el de los aficionados catalanes que tras el pitido final se fueron caminando por la pista de atletismo hasta ponerse delante de los hinchas rojillos para aplaudirles con total sinceridad. A más de uno se le pusieron los pelos de punta en la Bóbila. Habrá que saber corresponder en el Trujillo, que nadie diga que en la Mancha no somos unos señores.