PROVINCIA-ALMODÓVAR DEL CAMPO

Maribel Garrido Sastre recibe un emocionante homenaje en su jubilación como secretaria de Alcaldía

Rodeada de compañeros de trabajo, de componentes de la actual Corporación municipal y de familiares y amigos, la veterana secretaria de Alcaldía en el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo, Maribel Garrido Sástre, era protagonista de un emotivo acto institucional con motivo de haber alcanzado su jubilación.

El homenaje, transcurrió en el emblemático salón de plenos que tantas veces ha pisado desde que llegara al edificio consistorial, tras ganar la oposición con unas muy buenas calificaciones que le facultaron a ocupar tan destacada plaza hace cuarenta años, allá por el año 1976, cuando Laureano Martínez era alcalde y comenzaba la transición democrática en España.

“Llegué con mucha ilusión y muchas ganas de trabajar, tuve el apoyo de muchos compañeros, algunos que ya por desgracia no viven. Me apoyaron mucho, fueron mi luz, mi guía”. Desde entonces, añadía Maribel ya con la emoción a flor de piel en los prolegómenos al acto, “han sido tantos momentos, tantos recuerdos, tantas vivencias, que necesitaría un día entero para contarlos todos. Yo he dado mi vida por este Ayuntamiento, inmersa siempre en todo para que saliera bien”.

Hasta el punto de que al funcionamiento rutinario de la Administración local, Garrido Sástre acabó incorporando un  reglamento de Protocolo Oficial del que, al igual que en tantos otros consistorios, se carecía en Almodóvar. Para esto no dudó en estar “tres años estudiando y creo que dentro de mis más o menos conocimientos en esta faceta, he intentado que todo resultara perfecto”.

Reconoce dejar “con pena” la labor que ha venido realizando, echando incluso no pocas horas fuera de su despacho, organizando un sinfín de eventos institucionales de diversa índole en los que ha llevado a gala un impecable buen hacer. Pero, “ha llegado este momento y es así la vida”. Ahora se abre una nueva etapa.

Tras su toma de posesión, hasta la fecha ha sido fiel mano derecha de cada regidor que ha ido sucediéndose ya en el vigente periodo democrático, siempre con la discreción como principal haber personal y profesional. Condición que también le ha servido de aval en la confianza renovada con cada nuevo alcalde al que ha servido con igual entrega: Vicente de Gregorio, Vicente Bermejo, José Luis López, Antonio León, Manuel Soria, Vicente de Gregorio y José Lozano.

Este último, también con la emoción a flor de piel, expresaba el agradecimiento personal y del resto de miembros de la Corporación a Maribel Garrido. “Gracias es, yo creo, la palabra más bonita que le podemos decir por todo lo que ha hecho”.

Lozano García desvelaba que cuando asumió por vez primera el bastón de mando, hace seis años, “ella fue mi apoyo y ha sido muy importante para mí tener a una persona discreta, pendiente de todo, que estaba siempre ahí y, sobre todo, que no ha tenido con nadie ni un mal gesto ni una mala cara. De una persona como Maribel, lo más importante es su agrado ante todos, llegara quien llegara”.

Si bien fue el pasado mes de diciembre cuando alcanzó su jubilación oficial, algo que ya entonces llevó a la veterana secretaria de Alcaldía a escribir un email a todos sus compañeros dando también ella las gracias, era este pasado viernes cuando finalmente tenía lugar el habitual acto en el que plantilla y munícipes dan su ‘hasta luego’ a quien alcanza la edad de jubilarse.

Feliz por contar para la ocasión con prácticamente todos sus familiares, incluida una de sus hermanas trasladada desde Australia donde reside, integrantes de los tres grupos políticos municipales tuvieron para la homenajeada palabras de reconocimiento y buenos deseos, así como sus propios compañeros. También lo hizo otra de las hermanas presentes y fue el alcalde quien le antecedió en el turno de la palabra.

Llegado su momento, Garrido Sastre esbozó una muy sentida intervención en la que aludió a tantos instantes, anécdotas y personas que han ido jalonando estas cuatro décadas de actividad consistorial. Solo en la última parte quiso apoyarse en un escrito, en verso que de su puño y letra hizo las veces de regalo personal para todos sus compañeros.

Antes de las indispensables fotografías para la posteridad, Maribel fue objeto de no pocos regalos con el tacto de quien sabe que el presente responderá a sus gustos.

El primero de ellos, no obstante, lo había recibido minutos antes en ese despacho de Alcaldía que ella salvaguardaba, de manos de alcalde, José Lozano: el medallón que el Ayuntamiento únicamente entrega a personalidades de altísima relevancia que visitan la localidad y que alterna en sus dos caras el escudo del municipio y la figura de uno de sus hijos ilustres más universales, el santo y doctor de la Iglesia, Juan de Ávila.