PROVINCIA-LA SOLANA

El monologuista Agustín Durán conquistó al público de La Solana con su espectáculo ‘Hola borreguetes’

Agustín Durán en plena actuación en La Solana
Agustín Durán en plena actuación en La Solana

El cómico y músico manchego Agustín Durán provocó las carcajadas de más de cuatrocientas personas en la presentación de su espectáculo ‘Hola Borreguetes’ en La Solana. Un show interactivo lleno de ‘tontás’ y un humor genuino basado en lo cotidiano que se prolongó por espacio de dos horas ante el deleite del público asistente.

Gentes procedentes de diversas localidades de la provincia lo pasaron en grande con el monologuista Agustín Durán, en una actividad organizada por la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Virgen de la Esperanza con el fin de recaudar fondos para futuros proyectos. Casi cuatrocientas cincuenta almas se desternillaron de risa con las historias de este artista de Picón que se dio a conocer por sus videos caseros.

Sobre el escenario del teatro Tomás Barrera, un piano y un hombre que se lava la cabeza con gel y el cuerpo con champú, según reconoció públicamente. ‘Muchismas tontás, una tontá tras otra’, declaró a la prensa local, para explicar ‘qué cosas de la vida le han convertido en una especie de oveja con bigote’, en un espectáculo que narra algunas de sus peripecias ‘desde su infancia hasta la actualidad de forma autobiográfica’ y con un original sentido del humor que no deja a nadie indiferente.

Ese es el secreto de su éxito. ‘La calle es mi fuente de inspiración y por eso la hormigonera de la tontería está siempre en funcionamiento para buscarle punta a todo’, señaló antes de salir a escena. Por eso, habla en el show de su nacimiento, de su infancia en los años 80 y de cómo le afectaron ‘algunas cosillas que marcaron su vida’. Todo contado con mucha hilaridad y buscando continuamente la complicidad de un público que se rindió al artista ciudarrealeño desde el primer minuto.

Reconoció que ‘los manchegos podemos hacer humor de cualquier cosa y que somos capaces de reírnos de nuestras propias desgracias’, argumentando que ‘a los humoristas de la región les tienen un cariño muy especial porque sus gracias forman parte del patrimonio nacional del humor’. Al respeto, agradeció el trabajo de José Mota, Millán o la gente de Muchachada Nuí por abrir el camino.

Como buen maestro de piano, se acompañó del instrumento para cantar y hacer cantar a los asistentes, con temas muy populares a los que les puso su punto de gracia contagiosa. Además del guión establecido, el artista arrancó las risas con sus gags espontáneos, haciendo alusiones a La Solana y alrededores en varios momentos. Dijo que ‘podían cambiar el nombre de la Avenida de la Constitución por el de Avenida de los Resaltos’, reconociendo haber padecido los badenes cuando se dirigía al teatro. 

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