PROVINCIA

El suelo “no técnico” en la plaza de Manzanares tampoco resiste

Un vecino de Manzanares sufrió el pasado sábado, 8 de noviembre, las consecuencias del enésimo problema ocasionado por la superficie con la que se reformó la plaza de la Constitución hace cuatro años. Al pasar sobre la losa que tapaba un registro de alcantarillado, ésta se partió e introdujo la pierna. Este accidente le provocó un esguince en el tobillo y daños en su vestuario y calzado. 

Los hechos ocurrieron a las diez y media de la noche del sábado y el afectado dio aviso a la Policía Local, que tapó el citado registro. En esta ocasión el problema con las baldosas de piedra caliza de la plaza tuvo lugar en el acerado bajo los soportales y al paso de una persona de complexión normal.

La mayoría de problemas de seguridad registrados en estos casi cuatro años, además de por resbalones de los viandantes con el suelo mojado, se produjeron por el hundimiento de vehículos -alguno de ellos de emergencia- en la parte central de la plaza, cuya superficie estaba hueca debido al tratamiento de “suelo técnico” que se le dio, consistente en el apoyo de las losas sobre cuatro pilares. 

Este tipo de construcción, unida a la fragilidad de la piedra empleada y a lo quebradizo de esas baldosas, hizo que otras muchas se partieran por el tránsito normal de peatones. En total, según datos de la concejalía de Obras, en reposición de baldosas se han gastado más de 15.000 euros en este tiempo. 

Pero los problemas de esta superficie no han quedado sólo en la zona de “suelo técnico”. El resto de baldosas de los acerados circundantes y las que hay junto a la iglesia parroquial de la Asunción, pese a estar asentadas sobre suelo firme, presentan innumerables fracturas y un progresivo deterioro.

Este accidente ocurre precisamente cuando ya están en marcha las obras de reforma de la plaza de la Constitución con el fin de dotarla de una superficie segura que evite todos estos problemas. El suelo técnico ya ha sido retirado y su hueco se rellenará con tierra y hormigón armado sobre el que se pondrá una superficie de baldosas de granito granallado para evitar resbalones.