REGIÓN

Una nueva directiva europea de etiquetado más necesaria que nunca

El momento que atraviesa el sector apícola en Castilla-La Mancha es ciertamente complicado, como se ha denunciado por parte de los apicultores en más de una ocasión, y quedó claro en la manifestación del pasado día 4 de febrero en Toledo. Los apicultores demandan una serie de medidas urgentes no solo por la miel, sino por el beneficio y efecto directo que las abejas tienen en el medioambiente, como elemento polinizador. Desde UPA se demandan medidas contra los bajos precios, la imposibilidad de vender la producción, y, sobre todo, el etiquetado claro. Este fue uno de los hilos conductores de la reunión que la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha mantuvo con Cristina Maestre, europarlamentaria socialista de Ciudad Real.

Los apicultores demandan que un compromiso por parte de la Unión Europea para que legisle el etiquetado con una directiva europea que se posicione de manera clara a favor del sector y exija lo mismo a todos los países de la UE, para de esta manera evitar posibles prácticas fraudulentas o requiebros legales. Cuestiones básicas como que se identifique el país de origen de las mieles así como su porcentaje, de manera que el consumidor conozca la procedencia exacta y al comprar, adquiera lo que realmente desea.

UPA es exigente en este sentido y solicitó a Cristina Maestre que propusiera en la Unión Europea la necesidad de una directiva del etiquetado para que, por otra parte, se incluya información sobre el tratamiento térmico que se aplica al producto pues en función de la temperatura que se le aplica pierde propiedades y calidad; algo que, sin duda, debe conocer el consumidor para decidir qué producto prefiere comprar.

Finalmente, desde la organización agraria se solicitó a la europarlamentaria socialista un compromiso mayor de la Unión Europea en lo que se refiere a los tratados comerciales con terceros países que no conviertan a agricultores y ganaderos en moneda de cambio económica. El nivel de exigencia en cuanto a condiciones sanitarias, trazabilidad, etcétera, debe ser idéntico al europeo. “El etiquetado a nivel europeo debe servir para proteger al consumidor. Tenemos que darle toda la información posible, con una directiva europea de obligado cumplimiento en los países de la UE”, recuerdan desde UPA.