SOCIEDAD

Cáritas Interparroquial de Valdepeñas prepara su operativo de vendimia y acogida a temporeros

Un año más Cáritas Interparroquial de Valdepeñas en su conjunto (voluntariado, técnicos e instalaciones) se preparan ante la llegada inminente de otra próxima vendimia. Esta recolección, la más importante que se produce en nuestra localidad, traerá una vez más a numerosas personas deseosas de trabajar, aunque sea de forma esporádica y discontinua, para poder aliviar  sus precarias economías. Pero también un año más  tendremos que contemplar escandalizados, como los derechos laborales mínimos de algunos de estos trabajadores, se verán mermados de forma abusiva en muchos casos por los influjos de una economía de mercado nada respetuosa con los derechos humanos mínimos.

Uno de los principales problemas de este grupo de personas  es la falta de vivienda para poder afrontar de manera digna los días de recolección. Este derecho mínimo, que no queda recogido en el Convenio del Campo de la provincia de Ciudad Real, es muchas veces escatimado por algunos empresarios agrícolas. Desde Cáritas  queremos recordar la necesidad y la implicación de empresarios y agricultores, para que faciliten alojamientos que garanticen condiciones de vida y descanso dignas.

El lema de la Campaña de Temporeros de nuestra organización para este año, pone de manifiesto una realidad a la que ninguno de nosotros estaría dispuesto a llegar: “Escucha su historia, ¿tú vivirías en estas condiciones?”.  Aun reconociendo que la mayoría de los agricultores de nuestra localidad cumplen la legislación laboral, todavía existen trabajadores sin contrato, sin alta en la Seguridad Social, o salarios por debajo de lo que marca el convenio agrícola, privaciones laborales que nadie de nosotros aceptaríamos.

Para Cáritas Valdepeñas la Campaña de Temporeros para la vendimia, no es solo un operativo de respuesta a muchas necesidades de estos trabajadores: duchas, comidas, ropa etc…, todo ello en colaboración con otras entidades e instituciones de la localidad, sino que también supone la denuncia de la situación en la que algunas de estas personas viven o los abusos que con ellas se cometen.

Como sociedad no podemos seguir mirando hacia otro lado, no podemos seguir consintiendo algunas prácticas abusivas -no generalizadas- y por supuesto no podemos acostumbrarnos.

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