SOCIEDAD

Cáritas Valdepeñas vuelve a denunciar la situación de gran vulnerabilidad que viven los temporeros

Temporero
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Cáritas Interparroquial de Valdepeñas vuelve a lanzar su Campaña de Temporeros, este año 2018 con el lema “Escucha su historia. Todos somos necesarios”. Una campaña con la que pretende hacer reflexionar a toda la sociedad sobre las situaciones que se viven en nuestra localidad con la llegada de la vendimia, una época donde es más significativa la contratación de mano de obra foránea.

¿Cómo es posible que personas que están trabajando y ganando un sueldo, vivan tirados en el campo, en un coche, en una nave, o en infraviviendas, en condiciones insalubres? Evidentemente a esta situación se llega por diversas causas y al final las personas más débiles, los que se encuentran en situaciones más desesperantes y de mayor exclusión, son sobre los que recaen los mayores abusos.

Desde Cáritas llevamos muchos años recordando la vía de escape que supone el no tener recogido en el Convenio del Campo de Ciudad Real, la obligatoriedad de dar alojamiento a las personas temporeras; esto supone que muchos no pueden acceder a alojamientos dignos por falta de ingresos, que haya personas que se aprovechen y enriquezcan alquilando casas, naves o locales con precios abusivos y viviendo las personas hacinadas y con gran falta de higiene.

Con la llegada de la vendimia, las personas temporeras, tanto extranjeras como de otros puntos de nuestro país, buscan una oportunidad de trabajo. Son meses en los que trabajadores y agricultores deben trabajar unidos y en armonía, ya que unas condiciones de trabajo dignas y justas significan futuro y beneficio para ambas partes.

Cáritas no puede permitir que existan condiciones de trabajo indignas y degradantes, que reduzcan y rebajen a la persona temporera que se desplaza a realizar una labor agrícola, a ser un mero instrumento de lucro. Trabajadores sin contrato, sin alta en la Seguridad Social, salarios por debajo de lo que marca el convenio agrícola, pago por el desplazamiento al lugar de trabajo o por las herramientas, es un claro ejemplo de que no todos los trabajadores temporeros disfrutan plenamente de los derechos, lo que supone en ocasiones enfrenamientos y disputas que no posibilitan la convivencia.

La Campaña de Temporeros no es únicamente un dispositivo en el que Cáritas, sola, o en coordinación con otras entidades, organiza la ayuda que se va a prestar durante los meses de recolección, sino que también supone la denuncia de la situación en la que muchas de estas personas viven o los abusos que con ellas se cometen.

Este año, Cáritas vuelve a hacer especial hincapié en el tema de la “subcontratación ilegal”, ya que es una práctica que viene observando año tras año y que no puede permitir que se pase por alto.

Ante la situación de vulnerabilidad que supone para el trabajador desplazarse sin un empleo contratado de antemano, los subcontratadores hacen su agosto cobrando sustanciosas comisiones al trabajador por buscarle un empleo. Para acabar con esta práctica abusiva, es imprescindible la negativa de los agricultores a contratar por esta vía, que además de ser humillante para los temporeros, puede llevar aparejadas cuantiosas multas por parte de la Inspección de Trabajo, por lo que recordamos, que esta práctica debe ser denunciada ante  las autoridades.

Una realidad que pasa por el diálogo y trabajo conjunto de muchas entidades e instituciones: administración pública, inspección de trabajo, sindicatos generales, sindicatos agrarios, fuerzas de seguridad y entidades sociales como Cáritas. Es la única vía para poder ir cambiando cosas.

Como sociedad no podemos seguir mirando hacia otro lado, no podemos seguir consintiendo lo que está pasando en nuestro campo y por supuesto no podemos acostumbrarnos.