SOCIEDAD

José Tomás Mateos: "En los primeros momentos en que el terremoto es noticia, la ayuda es grande, pero esto es un trabajo a largo plazo. La ayuda no puede acabar con la noticia".

José Tomás Mateos García es un valdepeñero que reside en Ecuador, concretamente en Tonsupa, en la provincia de Esmeraldas, a unos 60 kilómetros de Muisne donde fue el epicentro del terremoto que ha asolado ese país. Tiene 28 años y lleva dos trabajando como profesor de Enfermería en la Universidad Católica de Esmeraldas. Pensaba volver a España y a Valdepeñas el lunes 25, puesto que ha terminado su contrato, pero lo está retrasando al menos dos semanas para ayudar allí.

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José Tomás en una reunión de coordinación para preparar la ayuda, con estudiantes de enfermería. Es el tercero en la foto por la derecha (el único chico que aparece en la foto)

José Tomás quiere que su ciudad natal, Valdepeñas, sea solidaria y hace un llamamiento a la población para que ayude a través de los canales oficiales, en este caso Cruz Roja y Cáritas, o en los enlaces que nos facilita en esta entrevista. En el momento de ocurrir el terremoto, este valdepeñero se encontraba en su casa.

¿Cómo fueron los primeros momentos tras el terremoto?

El terremoto fue sobre las 19:00 de la tarde, unos 10 minutos antes hubo un temblor más pequeño. Lo que más recuerdo es el ruido de los cristales y las paredes crujiendo, salimos a la calle donde los postes de luz estaban reventando, hasta que se fue la luz y quedó todo a oscuras, ya que el atardecer aquí es las 18:30. Se nos hizo eterno, una vez acabado nuestras piernas seguían temblando como si el terremoto continuara. Vivimos cerca de algunos amigos, nos reunimos todos y preparamos para evacuar a una zona alta por el riesgo de tsunami (que luego no fue tal). En la zona alta de Tonsupa estaba toda la población, allí nos quedamos unas cuatro horas intentando obtener información y empezando a escribir los primeros mensajes a la familia. No tuvimos percepción de la gravedad hasta el día siguiente cuando volvió la luz y empezaron las primeras informaciones desde Muisne y Pedernales.

¿Cómo se organizan las labores de rescate y de colaboración?

El mando en los primeros momentos lo tomó el ECU911, que sería como nuestro 112. El problema de las primeras horas fue la falta de información, ya que al irse la luz se cortaron la mayoría de las comunicaciones. Las zonas afectadas de nuestra provincia son al sur, Chamanga y Muisne. El rescate en los primeros momentos lo realizaron la policía y los bomberos de la zona. Más tarde empezaron a llegar medios de otras provincias del interior. La ayuda en cuanto a vituallas la están canalizando el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) junto con ONGDs grandes que ya estaban presentes en la zona antes del terremoto, como UNICEF, Cruz Roja y ACNUR.

Ha habido un poco de descoordinación en ese sentido ya que la solidaridad de los ecuatorianos y países vecinos ha sido enorme. La gente no ha dudado en cargar sus coches con colchones, comida y ropa y lanzarse a las poblaciones afectadas, lo que supone un riesgo para ellos y para las labores de rescate. Al final en las zonas más afectadas se ha impedido la entrada de gente de forma masiva para canalizar la ayuda.

Es por esto que es importante que la ayuda que llegue desde España o desde aquí sea a través de los canales oficiales, ya sea a través de las cuentas que el gobierno ecuatoriano ha habilitado (En www.ecuadorlistoysolidario.com se puede encontrar más información), o a través de las ONGDs que he mencionado, en Valdepeñas se puede acudir a la sede de Cruz Roja o Cáritas donde pueden dar más información. UNICEF y ACNUR han habilitado diferentes canales también (http://www.unicef.es/ecuador). Esto es importante que se tenga en cuenta, ya que se están habilitando muchos canales secundarios de ayuda que impide que el trabajo sea más efectivo.

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¿Qué labores estás desarrollando tú como enfermero?

Yo soy profesor de Enfermería en la Universidad Católica de Esmeraldas (PUCESE). La universidad se ha volcado en la ayuda en las zonas afectadas. Como Escuela de Enfermería estamos trabajando en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y la Cruz Roja Ecuatoriana. Con las estudiantes de últimos cursos hemos trabajado en Chananaga y Mompiche, visitando casa por casa para evaluar los daños y personas que se encontraban aún dentro. El problema es que la gente afectada no abandona su casa aunque se encuentre en mal estado o tenga algunos problemas de salud. Esto es por el miedo a los robos que se han producido. El estado de Chananga es crítico, hay un gran número de construcciones que se han venido abajo, nos encontramos varias personas con urgencias graves. Ayudamos también a la instalación de una unidad móvil de salud.

Por otra parte la universidad está canalizando ayuda de emergencia. Desde el primer momento la entrega por parte de los estudiantes y el personal ha sido admirable, aún con el susto en el cuerpo muchos de ellos se presentaron en el campus para ver de qué forma se podía ayudar. Pasados los primeros días estamos buscando formas de trabajar de forma más ordenada, en colaboración con el MIES y las demás instituciones.

¿Qué medidas han tomado las autoridades en la zona donde resides?

El gobierno ha declarado estado de excepción en las provincias afectadas. Esto significa que la mayoría de las empresas e instituciones públicas no trabaja. Por suerte, el año escolar empieza en Mayo, ya que aquí ahora son las vacaciones para los estudiantes. Nuestra universidad ha suspendido toda actividad académica o administrativa y ha volcado todos los esfuerzos del personal en canalizar vías de ayuda.

Cerca de Esmeraldas se encuentra la mayor refinería de petróleo y gas del país, desde el primer momento se apagó y aún permanece así por medidas de seguridad. Esa también era una de nuestras preocupaciones ya que está infraestructura es de alto riesgo en estas situaciones.

¿Qué tipo de ayuda estáis recibiendo en estos momentos?

Aunque en Esmeraldas, Tonsupa y Atacames ha habido algunas afectaciones, algunas casas caídas, estas no han sido de la gravedad que al sur. Es por esto que la ayuda se está centrando en estos lugares. El mayor daño aquí fue la caída del sistema eléctrico pero este se repuso en los primeros días.

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¿Cómo se viven las réplicas?

Esto es la peor parte, ayer fue la primera noche que hemos conseguido conciliar el sueño. Ya no sabemos si nos tiemblan las piernas o el suelo. Ha habido algunas grandes más llamativas, pero las pequeñas son continuas. Desde el terremoto se nos ha metido el miedo en el cuerpo, hay algunos amigos con mucha ansiedad. También el miedo al tsunami sigue latente, aunque se ha desmentido cualquier alerta, por eso consultamos a cada sacudida el twitter del Instituto Geofísico Ecuatoriano por si el epicentro es en el mar. También tenemos miedo de que caigan algunas casas que han quedado en mal estado, y en las que como he dicho, aún hay gente residiendo por temor a ir a los campamentos o a que les roben.

Desde España se están organizando varias campañas para conseguir provisiones y dinero para ayudar a las víctimas, ¿qué mensaje mandarías a los valdepeñeros para que aporten su grano de arena?

Que canalicen la ayuda a través de grandes entidades como he dicho antes. El problema de las microayudas es que hay que canalizar la que entra además de la que sale, lo que dificulta la logística. Además como decía Forges de Haití, por favor no os olvidéis de Ecuador. En estos primeros momentos en el que es noticia la ayuda es grande, pero esto va a ser un trabajo a muy largo plazo, por lo que la ayuda no puede acabar con la noticia. Las zonas afectadas tienen que levantarse prácticamente desde cero, el estado ecuatoriano ya venía de una gran crisis económica previa debido a la bajada del petróleo, por lo que necesita de bastante financiación para remontar.