La nueva normalidad impone mantener las medidas de seguridad entre los notarios de Madrid

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Los notarios de Madrid y los del resto de España llevan semanas trabajando en una nueva etapa de nueva normalidad. Pero esta nueva normalidad se parece mucho a la realidad que han vivido estos profesionales durante el confinamiento.

Mientras ha durado el estado de alarma, los servicios de notaría fueron uno de esos sectores designados como esenciales, de modo que su actividad no se ha visto imposibilitada, aunque sí muy mermada por la imposibilidad de desplazamientos y trámites presenciales salvo casos muy excepcionales.

En la Comunidad de Madrid, el Colegio Notarial de Madrid informó que desde el pasado 22 de junio, una vez finalizado el estado de alarma, se iniciaba la nueva normalidad, es decir, se volvía a la actividad habitual.

¿Qué novedades impulsa el escenario post Covid-19 a la actividad notarial?

Los notarios madrileños, y por extensión los del resto de España, han experimentado un incremento en la prestación de servicios, una vuelta al funcionamiento ordinario. Sin embargo, esta nueva normalidad implica algunas consideraciones, como por ejemplo tomar medidas encaminadas a evitar aglomeraciones, insistir en las medidas de seguridad e higiene y priorizar los servicios con cita previa.

Uno de los procesos que más se está impulsando en este 2020, si sumamos el periodo de confinamiento a esta fase de nueva normalidad, es la atención telefónica. Antes de la pandemia este sistema ya se había probado con las visitas a las cárceles y a las personas con movilidad reducida.

En la actualidad, con la crisis sanitaria, un alto porcentaje de las notarías han optado por cambiar sus prácticas: visitas a las residencias de sus clientes, trámites por videoconferencia e incluso firmas en la puerta de la vivienda o del coche de sus clientes.

Procedimientos que ya se iniciaron durante la cuarentena

El 16 de marzo fue el día en que se decretó el estado de alarma. Los colegios notariales advirtieron de la imposibilidad de realizar actividad normal en la profesión. El oficio continuaba con sus obligaciones, pero de un modo muy diferente: con la salida de notarios al terreno y priorizando el uso de videoconferencias y atención telefónica para algunos trámites.

Lo primero que se estableció fueron los trámites que se podían hacer a través de videoconferencia, algo que ha resultado especialmente útil para adultos mayores, personas postradas o aquellas con limitación de movilidad y dificultad para desplazarse.

Entre estos trámites aparecen más de 20 si sumamos las declaraciones juradas, los certificados y las cartas. En la cuarentena, entre marzo y julio, se han realizado miles de trámites por teléfono, todos ellos previa coordinación entre la notaría y los clientes. El correo electrónico es el canal idóneo para facilitar el intercambio de documentos, aunque también es válido WhatsApp y otras apps de mensajería instantánea. Una vez que el cliente lee el documento en su casa, lo firma y lo envía de vuelta hasta la notaría, que es quien da acto de fe de este trámite.

Actuaciones que se convertirán en habituales

Muchos de los trámites que se han ido implementando durante el confinamiento pasarán a ser habituales y la mejor opción en esta nueva normalidad. Ya no se trata únicamente de evitar la propagación del virus, que sigue muy presente a través de rebrotes, sino por una cuestión de comodidad.

La modalidad de videoconferencia para el cobro de pensiones es una práctica que, a juicio de muchos notarios, podría establecerse de forma definitiva. El Covid-19 ha servido para impulsar la digitalización y el teletrabajo, de modo que los servicios que prestan los notarios no deben ser menos. En juego está la comodidad de los propios profesionales y los clientes.

En cualquier caso, siguen existiendo trámites en los que no se han implementado estas medidas telemáticas. Esto implica que las personas se ven obligadas a ir presencialmente a las notarías. Las firmas de escrituras públicas y la compraventa de vehículos motorizados son dos de estos trámites.

El modo de evitar posibles contagios en estos casos es diseñar medidas de distanciamiento social y protección individual y colectiva a través de señalética en el suelo, distancia entre las sillas, toma de temperatura si es necesario, aplicación de gel hidroalcohólico, desinfección de superficies, instalación de purificadores de aire y el uso obligatorio de mascarillas, especialmente en espacios cerrados