A José Martínez Cañaveras, maestro, en su último día de cole

Querido José:

Hoy termina una etapa de tu vida que ha sido muy grande: estar al servicio de los niños. Enseñando, educando y, sobre todo, queriendo. Has repartido sabiduría y amor por igual a tus niños, a lo largo de más de treinta años.

Como te dije esta mañana, no debe ser un día triste sino gratificante. Un día que te colme de alegría y felicidad. Así que, en el momento de partir, cuando salgas por la puerta de ese colegio tuyo, hazlo sonriendo porque no dejas una parte de ti tras esos muros, sino que te llevas en tu corazón lo mejor de lo que hay y ha habido allí dentro.

Tu memoria está llena de momentos no grandes, enormes, e incluso gigantes con esos niños tuyos. Todos esos niños que han pasado por tus manos a lo largo de todos estos años.

Tu memoria no se limita a un simple recuerdo que queda en tu cabeza, no. Bien sabes que en cada poro de tu piel se han grabado a fuego esas risas, esos abrazos, esas miradas tan dulces y agradecidas de tus niños. También algún que otro llanto, pero eso no cuenta, lo que importa, lo que de verdad guardarás para siempre en tu corazón es la gran sonrisa de tus niños, todos ellos tan especiales, tan únicos, tan tuyos y a los que tanto has dado.

jose martinez cañaveras

Disfruta ahora de esta merecidísima jubilación y no pienses que se ha acabado lo bueno, al contrario, ahora debes ser tú ese niño al que colmar de alegría y felicidad. Ese niño que aprenda y disfrute de las pequeñas cosas de cada día para seguir creciendo y ser, aún más si cabe, esa gran persona que nunca dejará de formarse, aprender y enseñar.

Dedícate a ti, entrégate a ti y date todo los que has dado a los demás.

Disfruta de esta nueva versión tuya, este 6.0 que se instala en ti.

Con todo mi cariño,

Carmen