Hoy es el día de Castilla - La Mancha. Hoy se conmemora que, el 31 de mayo de 1983, se constituyeron las Cortes regionales, pero si somos sinceros, en esta región es escaso el sentimiento patrio y nacional. No somos nacionalistas. En absoluto.

Hoy es el día de Castilla - La Mancha. Hoy se conmemora que, el 31 de mayo de 1983, se constituyeron las Cortes regionales, pero si somos sinceros, en esta región es escaso el sentimiento patrio y nacional. No somos nacionalistas. En absoluto.

De esta tierra siempre se dijo que era, y fue, tierra de paso, tierra de nadie, pero es y ha sido tierra de todos, pues nuestro carácter es amable y somos acogedores. A todo el que llega de fuera lo recibimos y acogemos haciendo que se sienta como en casa.

Se dice que tenemos un humor peculiar, absurdo incluso, y es cierto. Este humor nuestro se ha extendido y hecho conocido por toda la geografía nacional. ¿Quién no conoce a José Mota o a Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla y el resto de los Chanantes?

No solo exportamos vino y queso. Somos cultura, arte, historia, ciencias y letras gracias a personajes como Alfonso X el Sabio, Álvaro de Luna, Lorenzo Luzuriaga, Fray Luis de León, Francisco de Rojas Zorrilla, El Greco (aunque nacido en Creta, toledano donde los haya), García Pavón, Francisco Nieva, Pedro Almodóvar, Sara Montiel, Antonio López, Manuel de las Casas, Manuel Ortega, Santiago Bernabéu, Luis Ocaña, José Luis Coll, José Luis Cuerda, Constantino Romero, Andrés Iniesta y tantos otros...

Nuestra gastronomía tradicional está basada en productos simples, pobres incluso, los que daba la tierra y servían para quitar el hambre: gachas de almortas, pisto manchego, duelos y quebrantos, migas, gazpacho manchego, tiznao y un largo etcétera. Auténticas delicias para el paladar a pesar de sus humildes orígenes.

En esta tierra somos irónicos, sarcásticos y nos reímos de nuestra propia sombra. Somos así, nuestro carácter viene con esta tierra, con este clima que nos condiciona y nos hace ser como somos.

Mi tierra es una tierra con vida, vivimos en la calle y en torno a un buen vino o una buena cerveza, con su tapa, por supuesto, y por qué no decirlo, es la verdad, con frío o con calor siempre hay gente en un bar. Bares, qué lugares, no concibo mi tierra sin esos locales que son punto de encuentro, activan y dan vida a nuestros pueblos y ciudades.

Disculpen si, cuando hablo de mi región no digo Castilla- La Mancha, y si no me siento castellana, nada más lejos de mi intención que ofender a nadie, pero la realidad es que soy y me siento manchega.

Me crie entre vinos y quesos. Bajo un intenso e inmenso cielo azul en una tierra extensa y llana con un horizonte límpido e infinito donde solo tu vista le pone fin. Crecí entre viñedos y olivos, pero, sobre todo, viñedos. Con algún que otro molino, o sus restos. A día de hoy, muchos para generar energía limpia.

Crecí cerca de bellos parajes históricos como Almagro y Vva. de los Infantes, y no lejos de humedales únicos convertidos hoy en parques nacionales, como las Tablas de Daimiel y naturales, como las Lagunas de Ruidera, donde aquel caballero de la triste figura anduvo perdido, en la cueva de Montesinos, y donde sufrió el encantamiento más intenso y famoso de la literatura universal.

La mía no es tierra de bosques, de montañas ni de playas, no es el paraíso ni es idílica pues es un infierno en verano y nos congela en invierno, pero tiene su encanto: la belleza de sus atardeceres, una luz que ciega, el inmenso y descarado azul de su cielo y, si Cervantes decidió encumbrarnos en su gran obra, cómo ignorar esta tierra, La Mancha, mi tierra.

Cómo no acordarme de ella, mi tierra, en un día como hoy, cuando la llevo tan dentro y la echo de menos cuando estoy lejos porque... ¿acaso no lo he dicho?

Soy manchega, de pura cepa. Ea.