amos (Copiar)

Algunos creíamos que en nuestra política municipal ya lo habíamos visto todo, pero el Pleno del 24 de abril de 2018 nos ha demostrado que no era así. En dicho Pleno vimos, una vez más, comportamientos y actitudes que podrían haber sido más habituales en tiempos de más apariencia que de realidad democrática, pensábamos que las políticas de abuso de autoridad, de usurpación política, de despotismo sin ilustrar, de zafiedad, o falta de finura que es lo mismo, se habían terminado para siempre. Por las evidencias puede que estemos equivocados.  En el mencionado Pleno, como viene siendo habitual durante la presente legislatura, se volvieron a repetir si no las mismas conductas antes referidas, al menos parecidas.

¿Por qué cuando algún miembro de la oposición pregunta o interpela al Equipo de Gobierno, o al Alcalde, estos responden de manera incoherente, con un discurso distractivo casi de irse por los cerros de Úbeda y, además, llevando aparejadas en sus respuestas manifiestas faltas de respeto, poca y mala educación que no hacen sino reflejar un importante déficit democrático? Es notorio que su deficiente impregnación democrática, política y cultural intentan encubrirla con estas actitudes.  Las personas que ejercen la política estando bien dotadas académica y culturalmente no necesitan recurrir a descalificar a sus adversarios; simplemente sus actitudes y decisiones, en todo caso, se llevan a cabo a través de la educación y la cortesía parlamentaria.

En cuanto al reiterado comportamiento del Alcalde Nieva en lo referente al incumplimiento de su deber de llevar anualmente las cuentas a la aprobación del pleno, cabe añadir que este empeño, que no se puede sostener en el volumen de carga de trabajo administrativo en el Consistorio cuando se llevan ya casi tres años de retraso, y de incumplimiento de la legislación reconocido por el propio alcalde,  hay que manifestar que tal actitud es una usurpación del derecho de la oposición a controlar y fiscalizar las cuentas públicas. La ciudadanía tiene el derecho a estar informada sobre cómo y de qué manera se emplean los dineros públicos que están en las arcas municipales y que han llegado hasta ahí desde el bolsillo de todos, tanto de los que proceden directamente de los impuestos locales cuanto los que proceden de otras Administraciones.

En definitiva, observamos que el Alcalde de Manzanares parece que, después de tantos años, aún no ha comprendido que en democracia los depositarios del poder ejecutivo no son los amos del pueblo. En democracia los depositarios del poder ejecutivo han de ser y estar al servicio de la ciudadanía y no a la inversa. La supervivencia partidista e interesada de los políticos que así se comportan no merecen sino rechazo por el descrédito que infringen a la democracia devaluándola y acortijándola.

Recordando a Jean Jacques Rousseau en el “El contrato social” ​ diríamos que: para dar diferentes nombres a cosas diferentes, yo llamaría tirano al usurpador de la autoridad real, y déspota al usurpador del poder soberano. El tirano es el que se mete contra las leyes a gobernar según ellas; y el déspota es el que se hace superior a las mismas leyes. Así el tirano puede dejar de ser déspota; pero el déspota es siempre tirano.