¿Qué hacemos? ¿Unirnos a la estrategia de espera de Rajoy? No es posible; es insoportable. En cualquier democracia avanzada, desde hace mucho tiempo, mucho, su gobierno habría entrado en crisis, y se habría visto obligado a retirarse. Pero España es diferente; sigue siendo diferente. Vale: dejemos atrás lo pasado, y atendamos a lo de hoy, solo a lo de hoy: Un gobierno autonómico que quiere poner de consejeros a presos y huidos de la justicia; un gobierno autonómico que desvía fondos destinados a la ayuda al desarrollo para financiar actos ilegales; un ramillete de partidos que apoyan unos presupuestos sin más soluciones que mantener a Rajoy en la Moncloa; un ex ministro de Aznar y ex presidente de la Comunidad de Valencia entrando en la cárcel; y por si esto fuera poco, una sentencia judicial de la Audiencia Nacional por la que condena a 351 años de prisión a 29 de los 37 acusados por una pieza de la trama Gürtel, y que condena al Partido Popular por beneficiarse de la trama corrupta desde 1989. ¿Y qué pasa? Pues no pasa nada. Porque el presidente del Gobierno que es el presidente del partido en cuestión desde el año 2002, no sabe nada; no se ha enterado de nada; son casos aislados; no le afecta al partido.

En una democracia avanzada; en un estado de derecho; esta situación no se puede soportar ni un solo día. No caben más que dos salidas: O Mariano Rajoy, como responsable máximo, disuelve el partido, dimite, y convoca elecciones; o todos los partidos no afectados, -digo todos- se unen inmediatamente para desalojarlos del poder. España no puede soportar esta situación dos años más. Ya no caben medias tintas. Esto ha llegado a un límite intolerable.

Pedro Sánchez, como líder de la oposición, está obligado a convocar a todos los partidos para anunciarles la presentación de una moción de censura con un programa de Gobierno basado en tres únicos puntos: Dotar de los medios suficientes a todas las fiscalías de España para que inicien de oficio una investigación en todas las administraciones; presentar una reforma fiscal que ajuste ingresos y gastos para resolver las dificultades de los ciudadanos, mediante una imposición justa y progresiva, además de perseguir el fraude; y convocar una mesa que estudie una reforma de la Constitución que la adapte a los problemas actuales. A ver quién es el partido que se opone a eso; a ver quién prefiere seguir como estamos; a ver quién quiere blanquear al PP; a ver quién sigue envolviéndose en la bandera.

Julio García-Casarrubios Sainz

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