En el último barómetro del CIS, publicado a primeros de este mes, quizá la nota más destacada, es que el PSOE se ha colocado en cabeza en intención de voto. No es frecuente una distancia a los dos siguientes, PP y Ciudadanos, de casi diez puntos, y a casi quince de Podemos. Es una distancia tremenda, muy difícil de analizar. Interpretar estudios demoscópicos y sociológicos es harto complicado.

Concurren muchos factores. Todo ha sido excepcional. Algunos se lo han achacado a una estrategia de atajos. Pienso que no. Desde que Pedro Sánchez llegara a la primera fila de la política, presentándose a las elecciones de secretario general, compitiendo con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, hasta que lo hemos visto instalado en la Moncloa, solo han pasado cuatro años. Pero, ¡qué cuatro años! La cantidad de acontecimientos que se han vivido. Acontecimientos, imprevisibles para unos; no deseados para otros; pero que a todos dejó descolocados.

Pero ahí están. Para gustos los colores; interpretaciones las que cada uno quiera ver. Yo, pegando los pies al suelo, voy a quedarme con lo que entiendo como éxito político. Con suerte, o con habilidad, pero siempre con tesón, supo avanzar en medio de un camino lleno de piedrecitas, dentro y fuera del partido. ¿Final conseguido? No. Sería una mirada de luces cortas. Ha sido la lucha para colocarse en la línea de salida. Ahora el camino más difícil: el de gobernar. En situación difícil, sí, no de debilidad. La debilidad o la fortaleza la lleva uno mismo en sus potencialidades.

Otra nota muy buena del barómetro, -para los progresistas, claro-, es que por primera vez PSOE y Podemos suman más que PP y Ciudadanos. Es responsabilidad de ambos mantener, y aumentar, esa suma. Que la izquierda se mantenga por encima de la derecha. Que las políticas públicas de bienestar social y de derechos, acabe con las privadas economicistas que traen desigualdad, pobreza, y corrupción. Podemos tiene que ser fiel al 15-M, y el PSOE a su historia de partido socialista obrero y español. Ambos tienen que dejar atrás las inercias cainitas e indecentes, que otrora, tanto han perjudicado a la izquierda… y a España.