Hablando de la campaña que precedió al 28-A, una persona joven, muy querida, que siempre me dio muestras de un altísimo nivel ético y de honestidad intelectual, me decía textualmente: “Me toman por un gilipollas”. Tenía un enorme enfado por oír a ciertos políticos decir “vaciedades e incoherencias”. Se refería a mensajes como este: “Tenemos un presidente sin escrúpulos que es capaz de todo, hasta de pactar con quien quiere romper España, con tal de seguir usando el falcon” Son políticos, añado yo, que, o no tienen objetivos, o si los tienen, son inconfesables.

El pasado lunes día 6, se hicieron públicos los datos de paro correspondientes al mes de abril: 91.000 parados menos, un 2,8 % mensual, y 5,1 % en términos anuales; también que se han producido 186.000 nuevas altas en la Seguridad Social, el segundo mejor dato en la serie histórica. Son cifras que dejan en evidencia algunas cosas. La primera es que eso de que el PSOE cuando gobierna, destruye empleo, y el PP crea empleo, es una falacia; es una más de esas vaciedades sin coherencia ni fundamento. Alguien está obligado a situar el debate en otros parámetros.

El dato es bueno, sobre todo si miramos a las personas. Pero se trata de analizar esas cifras con mayor perspectiva, con una pizca de seriedad, y estudiar más allá de las puras cifras. Sabemos porque lo tenemos constatado que en junio se estancará, en julio y agosto mejorará más; pero llegará octubre y empeorará ostensiblemente. Y así todos los años; peores si coinciden con una crisis global o mejores si se trata de un periodo de crecimiento. Es lo que llaman economía de “dientes de sierra”. El peor mal de España es que crea empleo, pero un empleo estacional y precario.

Necesitamos políticos que abandonen las vaciedades e incoherencias; y un gobierno que acometa de una vez por todas la estacionalidad, la precariedad, el modelo productivo y las condiciones laborales. Está muy bien que basemos nuestra economía en el turismo, pero no solo en eso. Hay que adaptarse permanentemente a la innovación industrial, a la investigación y al desarrollo, a las energías renovables, a la cultura y el conocimiento. Es una tarea larga y difícil. Pero habrá que empezarla; y en lugar de decir vaciedades debatan los procedimientos para avanzar en la construcción de una economía sostenible. Lo esperamos.