La Sra. Arrimadas le ha dado un empujoncillo al tablero y las fichas se han movido un poquito. Pero eso es como tener hambre y rascarse la barriga. Solo ha conseguido descolocar, más aún de lo que está, una ficha que se llama Casado. Hace falta algo más que un empujoncillo. Hace falta un empujón, en toda regla, si se quiere recolocar las treinta y dos fichas del tablero.

Inés Arrimadas se presentó a las elecciones catalanas con un mensaje en contra del independentismo; ganó las elecciones; no pudo o no supo configurar un gobierno; no hizo nada por consolidar su propio mensaje electoral; y terminó viniéndose a Madrid. Primer error. En perfecta connivencia con su jefe Albert Rivera pusieron en circulación el mensaje de que no eran ni rojos ni azules, que llegaban a la política, no para aspirar a sillones, sino para ser un partido de centro liberal y progresista. Pronto se lanzaron a liderar la derecha y ganarle al PP; pronto se unieron a PP y Vox; pronto firmaron alianzas para obtener sillones. Segundo error.

Y ahora la Sra. Arrimadas parece que quiere volver a la fidelidad de su mensaje. Lo tiene difícil; pero no imposible. Otra cosa es que quiera ser un partido europeísta de centro liberal y progresista. Porque a lo mejor no es eso lo que quiere; a lo mejor, sus compañeros de partido, se sienten más cómodos, -Marín, Aguado, y otros-, ocupando sillones aunque sea en coalición con el PP y el apoyo de Vox. Eso lo vamos a ver muy pronto. Vamos a ver muy pronto aquello de rojos y azules. Vamos a ver muy pronto aquello de luchar contra la corrupción.

Si quisiera volver a su mensaje fundacional tendría que empezar por reconocer sus errores abiertamente. Posicionarse como ese partido de centro, olvidándose de los sillones. Colaborar con la estabilidad apoyando al partido que gane las elecciones, defendiendo por supuesto su ideología. Proponer fórmulas inteligentes para acabar con la desigualdad y la corrupción, así como buscar soluciones al conflicto territorial. En definitiva consolidarse como ese partido de centro liberal progresista que tanto necesita la política española. Ese es el empujón que necesitamos. Veremos.