España y Cataluña tienen un gravísimo problema; el más grave problema en cuestión territorial, desde la Transición. Y algunos no lo quieren ver; peor todavía: algunos están intentando aprovecharse del problema. Precisamente los que tienen por mandato de las urnas la responsabilidad de hacerle frente. En lugar de intentar resolverlo, intentan aprovecharse de él. Es una indecencia política, que vamos a pagar todos los españoles, con catalanes incluidos. Todos.

España y Cataluña tienen un gravísimo problema; el más grave problema en cuestión territorial, desde la Transición. Y algunos no lo quieren ver; peor todavía: algunos están intentando aprovecharse del problema. Precisamente los que tienen por mandato de las urnas la responsabilidad de hacerle frente. En lugar de intentar resolverlo, intentan aprovecharse de él. Es una indecencia política, que vamos a pagar todos los españoles, con catalanes incluidos. Todos.

Un caso único en la historia: Artur Mas, el representante del Estado Español en Cataluña; -sí, sí, el representante máximo de España en su Comunidad Autónoma-, se revela contra el Estado. Mire Sr. Mas: si no está de acuerdo con el estatus de su región, retírese del cargo. Y una vez fuera, se revela todo lo que quiera. Pero no se aproveche del cargo para ir en contra de la legalidad que lo mantiene. ¡Intolerable!

Artur Mas, el líder de un partido nacionalista, pero nunca independentista, se agarra  al salvavidas del independentismo tradicional para esconder el fracaso económico y la corrupción en la que se encuentra naufragando. No le importa meter en un callejón sin salida a ocho millones de ciudadanos, con una escalada de mentiras que no se las cree ni él. Y ante tal desmadre, ¿qué hace el Gobierno central?

Nada de lo que debía hacer, y todo lo que no debía hacer. En democracia los problemas se resuelven con diálogo, propuestas y acuerdos. Precisamente lo que no está haciendo el Gobierno de Rajoy. No es consciente de que en Cataluña, desde el siglo XIX, existe un sector independentista, y que todos los esfuerzos deben ir encaminados a que ese sector no aumente.

Todo lo contrario: está utilizando resortes nacionales e internacionales para alimentar el voto de los suyos, y tapar, de igual manera, el fracaso económico y la corrupción, que les invade; con la vista puesta en las elecciones generales. Con esa postura incrementa el problema; cada vez que actúa el Gobierno Rajoy aumentan los independentistas. Le está haciendo una campaña eficacísima a Artur Mas. Ambos se están aprovechando del problema soberanista para beneficio propio. Alguien tiene que poner sensatez, aunque sea tarde. ¡Más vale tarde que nunca!