Rajoy y el partido al que representa no tienen remedio. Ha llegado a la cúspide de la desconfianza de todos. Ni ciudadanos se puede fiar. 

Rajoy y el partido al que representa no tienen remedio. Ha llegado a la cúspide de la desconfianza de todos. Ni ciudadanos se puede fiar. 

Mientras Rajoy estaba en la Tribuna defendiendo su investidura en base a lo bien que lo han hecho, mientras estaban firmando un pacto contra la corrupción, mientras echaban la culpa del bloqueo a Pedro Sánchez, mientras Rafael Hernando, desde el Congreso, advertía del peligro de que vengan otros a gobernar, mientras la Vicepresidenta nos quería hacer ver la mala imagen que estábamos dando en el exterior por no permitir que gobierne el PP…, al mismo tiempo, estaban gestionando el nombramiento de un ministro cesado por presunta corrupción para director ejecutivo del Banco Mundial en representación de España. ¡Sin palabras!

El Partido Popular sigue embarrado en la mentira; sigue mostrándose como el que más ha luchado contra la corrupción, y el hacedor del milagro de haber superado la crisis; ¿quién ha salido de la crisis?. Podemos se ha equivocado; se ha creído que hacer política es lo mismo que movilizar la calle; y ha cometido el error de, en lugar de seguir con esa loable lucha, se ha dedicado a cargarse al PSOE, para ser el líder de la izquierda. Y ¿Ciudadanos?: faltando a su promesa firme de que nunca apoyaría un gobierno del Partido Popular, hoy, no sé si está siendo víctima de los engaños del PP, o es que es más de derechas que Fuerza Nueva. Tendrá que aclarar su posición.

Todos han ido a cargarse al PSOE; porque todos saben que es pieza indispensable para cualquiera de las posibles salidas. Por ello, Pedro Sánchez lo tiene francamente penoso. Pero tiene una cosa, la más importante: “está manteniéndose firme en la dignidad democrática; firme en los principios, en sus principios ideológicos y éticos”.

Otro gallo hubiese cantado si siempre hubiera sido así. Ser socialdemócrata es una forma de pensar, y una actitud ante la sociedad; dos principios que en ocasiones se ha olvidado de ellos. Creo que ha llegado el momento de que su única motivación sea el rearme ideológico y ético. Un Pedro Sánchez con la claridad y la dignidad en los discursos de investidura, fortalece al PSOE. Debe situarse en la línea de salida de un recorrido que le lleve a recuperar los cinco millones de votantes que se ha ido dejando en la cuneta.