A los que defienden la Constitución con tanto ímpetu para unas cosas, les quiero recordar la obligación de defenderla de igual manera en todos sus apartados. Por ejemplo: Artículo 31.1. <Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio> ¿Cumplimos este precepto constitucional? NO.

El profesor Emilio Ontiveros dice que España necesita recaudar más. Con lo que se recauda no se pueden cubrir las necesidades más básicas en un “estado de progreso yl bienestar”. Esto no significa que haya que subir los impuestos. Quizá una mayor recaudación haya que buscarla en una profunda revisión en las normas y costumbres de la propia recaudación. España tiene una de las menores presiones fiscales de la Unión Europea. Porque los impuestos son más bajos, pero sobre todo porque no tenemos un sistema recaudatorio eficiente. Existen muchos agujeros, innumerables escapatorias y triquiñuelas, a la hora de tributar.

Hay que buscar la recaudación a través de los ingresos, porque seguir en la línea de reducir gastos sería una locura (Emilio Ontiveros), que amenaza el desmantelamiento de ese estado de progreso y bienestar. Insistamos pues en la recaudación. Es verdad que la presión fiscal de España es una de las más bajas de la Eurozona, pero no por los tipos impositivos, que en realidad se diferencian muy poco. La presión fiscal es menor porque se recauda muy mal. No se cumple la Constitución; no es una recaudación “inspirada en los principios de igualdad y progresividad”.

El sistema recaudatorio no cumple los principios constitucionales. La recaudación se carga mayoritariamente sobre los salarios, y en menor medida sobre las rentas del capital. Esto además de ser injusto ha sido enormemente perjudicial para nuestra economía, porque ha gravado con mucha dureza las clases medias y trabajadoras que son las que mueven el consumo. Y no hablamos de las amnistías y los fraudes que han sido, y son, la puntilla de nuestra economía. ¿Es tan difícil que el Gobierno presente en las Cortes una reforma fiscal que cumpla la Constitución? Es más importante defender la Constitución en lo referente al bienestar de los ciudadanos que en el uso de lazos y banderas…, que también.