Quiero dirigirme de forma especial a esos que piden insistentemente a Pedro Sánchez la aplicación del 155 en Cataluña. No sé si es que son unos ignorantes o es que buscan cuatro votos en sectores dominados por un fanatismo ideológico, más propio de otras épocas; o quizá, lo más probable, que sean ambas cosas a la vez. El 5 de julio de 2019, el Tribunal Constitucional, establecía en su sentencia: “el artículo 155 solo es un remedio excepcional y subsidiario, que debe aprobarse especificando un límite temporal". ¿El Sr. Casado y el Sr. Rivera no saben lo que significa estado de excepcionalidad? ¿No saben que están pidiendo algo fuera de la Ley?

Para curar una enfermedad, el médico, lo primero que tiene que hacer es reconocer la enfermedad, porque si no, corre el peligro de hacer frente a un catarro aplicando radioterapia. La sociedad catalana, en su conjunto, en mayor o menor grado, tiene un sentimiento de identidad mayor que el común de los mortales tenemos por nuestro origen… ¿Bueno?.. ¿Malo?.. Me da igual. Está ahí; es una realidad; y como tal hay que afrontarlo; negarla nos lleva a buscar soluciones a sopapo limpio.

Los políticos tienen la obligación de poner sensatez, y medidas proporcionadas. Tienen la obligación de enfocar la solución hacia la convivencia, y no hacia la confrontación. El diálogo, el convencimiento, la explicación de las consecuencias de tomar un camino u otro, es la obligación del político responsable. Cualquier medida o posicionamiento que conduzca a tensar el ya deteriorado ambiente puede ser, es, absolutamente contraproducente. ¿Y entonces que hacemos? ¿Mandamos más policías? ¿Mandamos a la guardia civil? Más tensión y más enfrentamiento.

¡Ah! Pero no pasa nada. Si la convivencia de deteriora aún más, mandamos los tanques del Ejército. Y llenamos las calles para despedirlos con banderas de España, al grito de “A por ellos”. Los que han tomado las riendas del independentismo en Cataluña, y ciertos líderes del Ebro para abajo, en lugar de solucionar el problema, lo están utilizando para sus espurios intereses. Hay que decirles a los ciudadanos, dentro y fuera de Cataluña, con mucha pedagogía, y más honestidad, que el camino que han tomado perjudica gravemente a Cataluña y a España, y que solo cabe una solución: “mejorar la convivencia”.

Julio García-Casarrubios Sainz

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