No soy estratega, y corro el riesgo de equivocarme. Lo sé. Sin embargo lo que tengo muy claro es que el conflicto catalán se solucionará cuando se tiendan puentes de diálogo. Diálogo, hoy mejor que mañana, ya que en el pasado no ha existido; unos por dejación, otros por falta de ideas, y otros porque su estrategia es la confrontación en busca de intereses electoralistas. Ahora el PSOE propone establecer puentes de diálogo antes de que llegue el 1-O, para evitar daños irreparables. Parece razonable. Pero mire Vd. por donde, el PP prefiere “esperar” a que pase el 1-O. Y no solo fiel a su táctica de esperar, sino que pide al PSOE que no haga nada y se una al Gobierno en su estrategia de esperar. Ni hacen, ni dejan.

Esperar y esperar… a que alguien incurra en alguna ilegalidad para recurrir al Constitucional. Claro. Es obvio. Pero no es, ni eficaz, ni suficiente. Es un problema político que no se arregla en los juzgados. Hay que arreglarlo por vías políticas, con diálogo, consenso y acuerdos. El problema es mucho más complejo de lo que el PP quiere diseñarnos. El problema se solucionará tendiendo puentes.

Aparte de los grandes y graves errores que han cometido, todos, dentro y fuera de Cataluña, errores que hemos señalado muchas veces, que nos han conducido al choque de trenes, que han empeorado la situación en lugar de mejorarla, que hemos ido hacia atrás en lugar de hacia delante…, hay en el fondo “un problema de sentimiento de identidad” que no hemos sabido reconocer ni dentro ni fuera. Que es un sentimiento de identidad legítimo, que tienen todo su derecho a defender; y que la obligación de los demás es lograr que se sientan respetados en su identidad mediante una relación de concordia, de integración, en lugar del enfrentamiento.

Un sector de catalanistas, que nunca fueron independentistas, se han aprovechado indecentemente de ese sentimiento de identidad, para echarles carnaza, y hacerles albergar la esperanza de su ansiada independencia. Sencillamente los han engañado. Pero ¿dónde están las explicaciones dentro y fuera de Cataluña? ¿Quiénes han tratado de abrirles los ojos a los engañados? ¿Quién les advierte a los catalanes del riesgo? Nadie. Ni en Cataluña, ni en el resto de España existe la voluntad de utilizar la honestidad moral e intelectual que abra un diálogo imprescindible, ya.