¡Qué vida más triste! Que triste la vida de un político que cuando se levanta, no tiene otra cuestión en qué pensar, que en la parida que va a decir hoy para ver la forma de hacer más daño a su adversario. Parida que él mismo inventa, o que las cabezas pensantes de su partido se la dan pensada en el argumentario. Tenemos una oposición que solo sabe decir que el Gobierno ha pactado con los que quieren romper España, que quieren llegar al Gobierno para arreglar la ruina que dejan siempre los socialistas, o lo qué hacían los neandertales con los niños al nacer.

La verdad es que otra salida es francamente complicada. Por un lado, Rivera ha estado perdido siempre; pero ahora está más perdido que una aguja en un pajar. Desde que se le ha pasado por su cabeza, la ensoñación de que podría ser el líder de todas las derechas, se le han ido las pocas ideas que almacenaba. Por tanto; muy poco que esperar de este líder que no sabe qué chaqueta ponerse, cada día cuando se levanta. Y Casado, lo tiene más complicado todavía. Además de que no parece ser el líder del nivel que necesita España, tiene los problemas de su partido.

España está atravesando una situación muy complicada. Un país con unas reformas de la Constitución pendientes desde hace mucho tiempo; un país que necesita ya una reforma fiscal de gran calado; un país a la cabeza en precariedad, pobreza y desigualdad; un país más pendiente de los juzgados que de la política. Y ante esa situación nos quejamos de que Pablo Casado miente cada vez que abre la boca. Es que no le queda otra salida de la encrucijada en el que lo ha colocado su partido.

Pablo Casado, ni sabe, ni puede. Tiene que mentir porque ni sabe ni puede presentar las propuestas que necesita España. La situación que ha heredado de su partido, no le permite otra salida que mentir un día, y otro, y otro. Resulta difícil borrar de la pizarra la política y la moral que ha dejado sembrada para la historia el PP. La situación social y el devenir de los juzgados lo imposibilitan. El PP tiene que diseñar primero un plan de regeneración antes de presentarse como los salvadores de la Patria. No van a recuperar los votos que se le han ido, haciendo juegos de acercamientos y enfrentamientos. Pablo Casado ni sabe ni puede.