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Tuvieron la honestidad y la gallardía de dejar aparcados sus intereses ideológicos, partidistas, y personales. Desde Fraga a Carrillo, pasando por Suárez y González, todos, se remangaron por el bien de España, y por la democracia

Estos días se oye decir, y con mucha razón, que haría falta repetir “El Pacto de la Moncloa”. Sí. La crisis del coronavirus necesita, en todas sus variantes, unos pactos como aquellos. La crisis sanitaria pasará, porque la ciencia se encargará de proporcionarnos la solución. Los científicos trabajan en sus laboratorios, todos con un mismo objetivo. Cada uno aportará su opinión, su experiencia, sus fórmulas, pero todos trabajan unidos y lo conseguirán. Lamentaremos el sufrimiento y el lastre de vidas humanas que está dejando. La ciencia vencerá al virus. Seguro.

Pero esta crisis dejará otros lastres, económicos, sociales y políticos. Lastres de gran envergadura, difíciles de arrastrar. El problema es que en ese terreno, los científicos pueden hacer poco. En ese frente estarán los políticos, con los agentes sociales. Y ahí ya no estamos tan seguros de que venzan en la contienda. ¿Y por qué la duda? Muy sencillo: porque los políticos y los agentes sociales, no serán capaces de unirse con la mirada puesta en un mismo objetivo. Me gustaría equivocarme.

Los pactos de la Moncloa, tuvieron el éxito esperado por dos razones. De una parte supieron encontrar el diagnóstico acertado de la situación en que se encontraba España y porqué; supieron reconocer que una estructura cerrada como la heredada de la dictadura no encajaba en la democracia, y había que cambiar toda la estructura económica y social de España. Ese era el objetivo de todos.

Y por otra parte, que todos tuvieron el coraje y la visión de Estado de unirse en ese objetivo común. Tuvieron la honestidad y la gallardía de dejar aparcados sus intereses ideológicos, partidistas, y personales. Desde Fraga a Carrillo, pasando por Suárez y González, todos, se remangaron por el bien de España, y por la democracia. Fueron capaces de diseñar un programa para hacer frente a una grave situación; peor que la de ahora; España tenía un IPC tercermundista del 27 %. La situación en la que nos va a dejar el coronavirus, no la conocemos, pero se barrunta muy seria. Y harán falta políticos con la misma visión de Estado, que aquellos. ¿Lo harán? No lo creo. Visto el comportamiento partidista de algunos desde los años noventa, veo muy oscuro el porvenir económico, social y político. Sobre todo el político. No los veo sentados en una misma mesa, estudiando, analizando y pactando. Veremos.