El debate bronco, el discurso crispado, y el ataque furibundo, conduce, con intención o sin ella, inexorablemente, a rehuir la realidad. Es un fenómeno que se viene produciendo de forma cíclica, desde la transición a la democracia. Mejor dicho desde los años noventa. Porque en los años setenta y ochenta se gobernó haciendo frente a los problemas reales que tenía España. Se abolió la dictadura, se aprobó la Constitución, se abrió la economía, se universalizó la Educación y la Sanidad. Se acometieron los problemas que de verdad afectan a la sociedad.

Fue a partir de los noventa, cuando se abandonó ese tipo de gobernanza, para introducir otro, que de forma muy sibilina, se han alternado en el poder dos hormas, dos modalidades de entender la política. Un periodo fuertemente conservador y neoliberal, que campó a sus anchas mientras una oposición, un tanto desdibujada, estaba distraída en otros menesteres. Y otro periodo en el que se intentaba, -y a veces se consiguió- introducir políticas progresistas, políticas que hicieran avanzar la sociedad hacia un estado del bienestar, de derechos y de libertades.

Pero ha sido precisamente cuando se introducían estas políticas progresistas, cuando la derecha puso en funcionamiento una oposición insoportable; una oposición que solo intenta desgobernar, solo intenta esconder la realidad. Hacer mucho ruido para que no entremos en el fondo de las verdaderas cuestiones. Recurrir al simbolismo visceral e irracional del sentimiento patrio. Y todo ello, para escaparse, para esconder lo que no interesa reconocer, que no se haga visible.

Una oposición que pone toda la carne en el asador para derribar el progresismo que avanza, y mantener el conservadurismo de los privilegios. ¿Con esa posición se puede afrontar la reconstrucción de España? No. El Gobierno progresista, con sus aciertos y sus errores, tiene que diseñar una reconstrucción, a sabiendas de que nunca podrá contar con el apoyo de esta oposición. ¿Cómo va a apoyar fortalecer la Sanidad Pública? ¿Cómo va a apoyar una Educación Pública Universal y de calidad? ¿Cómo van a apoyar una reforma fiscal redistributiva? ¿Cómo va a apoyar esta oposición disminuir la brecha de la desigualdad? Imposible. Estarán siempre alerta a escapar de estas realidades haciendo ruido y recurriendo a enfangar el tablero.