Llegó lo que tenía que llegar. Después del recuento en la noche electoral, todos sabíamos, excepto los que no querían saberlo, o los que lo sabían pero hacían el teatro de no saberlo…, todos sabíamos que el PSOE había perdido el Gobierno de Andalucía; todos fuimos conscientes de que la izquierda había perdido la mayoría. Todo lo demás es teatro puro. Como teatro han sido todas las negociaciones que han ido dosificándonos estos días, como píldoras envenenadas. Como teatro va a ser la legislatura que ahora arranca.

La función ha terminado para los que reclamaban, como verdad última, que siempre debía gobernar la lista más votada. Se han ido entre bambalinas los que denigraban los pactos de perdedores. Han hecho mutis por el foro los que acusaban de pagar peaje por conseguir un sillón a quienes no respetan la Constitución. Ahora empieza otra función; ahora entran en escena los que van a “limpiar los cajones y las alfombras de corrupción”; ahora entran en escena los que van a devolver la dignidad a los trabajadores en Andalucía. ¿Alguien se lo ha creído? Puro teatro.

Que nadie se escandalice. Lo que va a hacer la derecha con la economía, con la educación, con la sanidad, con la igualdad.., lo sabemos de sobra. Van a arreglar la ruina que han dejado los socialistas, -sigue la representación-, con las fórmulas que ya conocemos: van a mejorar los índices de la macroeconomía, pero la mayoría de los ciudadanos no lo va a notar en sus bolsillos. ¿Va mejorar el bienestar social de los andaluces? El final de la representación nos va a decir que no.

Pero cambiemos de actores. No es justo mantener en escena solo al triunvirato de perdedores; ni siquiera decente; ni mucho menos eficaz. Los partidos que han perdido 700.000 votos, que han perdido la mayoría para gobernar, deben preguntarse con mucha honestidad: ¿Qué hemos hecho mal? ¿Por qué no se ha movilizado nuestra gente? ¿En qué les hemos fallado? ¿Por qué no hemos conseguido los mejores índices de bienestar social en la región con mayor riqueza natural y más turismo de España? Las dos mujeres que han fracasado por entretenerse en otras haciendas, deben contestar de forma convincente a esas preguntas, o hacer las maletas. Sin hacer teatro.