Oigo decir desde alguna tribuna de opinión que Pedro Sánchez no puede pedir que se abstenga el PP, cuando él se hizo famoso por el “No es No” a Mariano Rajoy. O no tienen buena información, o quieren engañar. En aquella ocasión había alternativa a Rajoy, como después se demostró con la moción de censura. El presidente del Gobierno podía ser Rajoy o Sánchez. Lo que ocurrió es que una parte del PSOE, el sector susanista enfrentado a Pedro Sánchez, prefirió abstenerse para que gobernara Rajoy. El Gobierno de Mariano Rajoy no era la única alternativa.

No es el caso actual. En estos momentos no hay alternativa. O forma gobierno Pedro Sánchez o no hay gobierno. O gobierna el PSOE desde ya, o hay que ir a nuevas elecciones en el mes de noviembre. No hay otra alternativa. O se favorece la formación de un gobierno presidido por Pedro Sánchez o seguimos en el bloqueo para que no haya gobierno. Ese es el motivo por el que ahora sí se puede pedir la abstención de Ciudadanos o del PP, por responsabilidad institucional.

El problema que tiene Pedro Sánchez, como siempre que ha gobernado un socialista, es que tiene enfrente una derecha con el mensaje falaz de que no se merece ningún apoyo, porque “pacta con los que quieren romper España y con los herederos de ETA” Y ahora resulta que Ciudadanos se ha unido a esa estrategia. El que venía a regenerar la vida política está pactando y apoyando gobiernos de derecha y extrema derecha. El Sr. Rivera está llevando a su partido muy lejos del centro reformista.

La renuncia de Iglesias a formar parte del Gobierno facilita el desbloqueo. Es un gesto de agradecer. Pero que no se pase a la hora de ponerle precio. Proponer y nombrar ministros es competencia exclusiva del presidente. Que se olviden ya de sillones, y se pongan a trabajar en un documento con los problemas que tiene la sociedad española: La pobreza, el paro juvenil, la precariedad, la desigualdad, la corrupción, la reforma laboral, la justicia, la violencia de género, la Sanidad y la Educación. Y como no: el conflicto catalán y a la irrupción de la extrema derecha en España. “Eso sería lo sensato”. Y no tacticismos de corto plazo y escaso recorrido.