Después de una noche electoral, una sociedad que se considere democrática, tiene la obligación de leer, de interpretar, los resultados con un mínimo de honestidad. Es muy frecuente escuchar a líderes sacando conclusiones que en nada se asemejan a la realidad, al mandato que los ciudadanos han dejado dicho a través de las urnas. Como ya viene siendo demasiado habitual, la noche electoral deja muchas incongruencias. Precisamente de parte de los mismos que han basado su campaña en la incoherencia. Se impone un espacio en el tiempo para colocar a cada uno en su sitio. Es pronto para entonar aleluyas, ni para pronunciar responsos.

Hay un hecho real e incontestable, y es que el mapa de España es más rojo que azul; el camino marcado por Pedro Sánchez, hace un mes, sigue en su rumbo de imponer el progresismo sobre el conservadurismo; continúa imponiéndose la socialdemocracia al neoliberalismo basado en la austeridad, que tanto daño nos ha causado. El Partido Popular, a pesar de creerse salvado, -puro espejismo-, ha obtenido los peores resultados de su historia, y solo conseguirá gobernar, mediante “pactos de perdedores”, con el apoyo de Ciudadanos y de Vox. Adiós al centro.

Así, a bote pronto, todo parece indicar que tanto Podemos como Ciudadanos han fracasado en su intento por alcanzar la hegemonía en sus espacios respectivos. Podemos tiene que contribuir con humildad a la unión de las izquierdas. ¿Y Ciudadanos qué? ¿Vuelve a vestirse con la chaqueta de centro transversal, apoyando opciones progresistas, o se queda con la última chaqueta de la ultraderecha?

De momento me quedo con el titular de un periódico de tirada nacional: “España cierra hoy un extenuante ciclo electoral de cuatro años” Un ciclo que se inició en 2015 y que abre otro “deseable ciclo de tranquilidad y sensatez”. ¿Será así? Interpreto, quiero interpretar, deseo, que el 27 de mayo señale el inicio de un periodo de tranquilidad, de esperanza, en el que la mentira, el insulto, y el desprecio a los ciudadanos, deje de ser la herramienta que algunos políticos han utilizado. Un periodo en el que se imponga la POLÍTICA; un periodo en el que veamos poner sobre el tapete los verdaderos problemas que afectan a esta sociedad utilizada y desatendida; un periodo en el que veamos, y seamos todos protagonistas de un debate duro, sí, pero guiado por un sentimiento práctico, digno y honesto.