Un problema que viene padeciendo España, desde hace muchos años, es la existencia de una derecha que basa su hoja de ruta en la mentira; se dedican a difundir miedos que no existen, porque en el fondo lo que temen es perder su estatus de privilegio; y una izquierda desunida que no desmonta esa falacia.

Es un fenómeno muy viejo. El golpe de estado, transformado después en una guerra civil absurda, se ha tratado de justificar por el gran desastre que suponía mantener la República en España, cuando en el fondo lo que subyacía era el miedo a perder la situación del pensamiento único supremacista que lo controlaba todo. Les entraba pánico que se estableciera el sufragio universal, o los derechos de los trabajadores, o que se extendiera un bienestar social imposible de mantener.

Cuando se acercaba el triunfo del PSOE de Felipe González se inició una campaña de miedo. Ya se nos ha olvidado: “Llegaba el socialismo a imponer un sistema comunista que todo lo nacionaliza” ¿Se acuerdan? No pasó nada de eso. Todo lo contrario: se modernizó la economía se introdujo la universalización del estado del bienestar y se acabó con el aislamiento, entrando en Europa. El miedo era falso.

Cuando Zapatero emprendió el final de ETA y del conflicto vasco, se lanzaron a sembrar el miedo de que Zapatero se rendía ante los que querían romper España, que el gobierno iba a vender la soberanía de Navarra, o que estaba traicionando a los muertos. ¿Pasó algo de eso?. El miedo era una falsedad.

Cuando José María Aznar manifiesta la angustia que le produce “la entrada de los comunistas en el gobierno por primera vez desde la guerra civil” está hablando en nombre de un sector, que siente pánico porque se acaben los privilegios fiscales, que se acaben las puertas giratorias que los ha enriquecido brutalmente, que pierda poder ese pensamiento único que todo lo controla.

 

Hasta alguna asociación de escuelas concertadas asustan con que las van a desmantelar. No es cierto. Fue el PSOE quien las regularizó en el año 1985. Lo que temen es que se les acabe el chollo de actuar como colegios privados, estando subvencionados con dinero público.