No sabía. He dudado entre titular con la palabra “mesura” o “desmesura. Y es que las dos cosas son verdad. La diferencia radica en si lo consideramos como lo que debería ser: “Mesura”; o lo que es y nunca debió ser: una auténtica “Desmesura”. Sí. Considero, que todo se ha sobredimensionado. Normal por otra parte. Cuando no se tiene razón, o se tiene la conciencia de no tenerla, o se pretende engañar para desfigurar la realidad, o se actúa para satisfacer el propio ego ideológico, se hace necesario sobredimensionar los conflictos; manipular los conceptos y los mensajes.

Todo lo que tiene relación con Cataluña se ha sobredimensionado desde el principio; desmesuras que nos han conducido a empeorar la situación, a romper cualquier puente de entendimiento, a dañar tremendamente la convivencia. Un 26 de abril de 2006 Rajoy se planta en las puertas del Congreso con 4.028.396 firmas, en diez furgonetas, pidiendo un referéndum de todos los españoles sobre el Estatut, porque Zapatero quiere romper el consenso de la Transición y romper España convirtiéndola en una confederación de Estados. ¡Una desmesura en busca de votos!

A partir de esta desmesura todo se ha ido sobredimensionando; los unos para conseguir lo imposible, y los otros guiados por un sentimiento patrio, o sencillamente por intereses de partido. Y así, erre que erre, hasta llegar a la sentencia del Tribunal Europeo, la semana pasada. Tanto los que alarman porque desde Europa están atentando contra la soberanía nacional (Vox), como los que anteponen los tribunales españoles, (PP), están poniendo de manifiesto el olvido de que somos Europa, que no confían en un estado de derecho garantista. O como los independentistas, queriéndonos vender que han logrado a la victoria de las victorias.

Solo están en el buen camino los que apuestan –o permítanme la licencia de: los que apostamos- por la mesura; por la racionalidad; por aceptar la realidad como es; por la transigencia; por la tolerancia al diferente; por la cesión; por el acuerdo. Y porque este conflicto, que no es menor, no impida la formación de un gobierno estable capaz de afrontar los demás desafíos que tiene pendiente España; como la precariedad, la corrupción o la desigualdad; que de una vez por todas, se apeen del burro de la desmesura los se aprovechan del conflicto catalán; sí, sí; se aprovechan.