La actualidad está como un puchero en la lumbre a plena ebullición. Me pongo delante del teclado a escribir el artículo de esta semana…, y.. ¿quién me compra este lío? Mi primera intención pasa por tratar de la disolución de las Cortes Generales y la convocatoria de elecciones. Parecía lo más coherente. Pero el mundo se altera, y con razón, ante el “Impeachment” de Trump y el cierre ilegal del Parlamento por parte de Boris Johnson. Dos acontecimientos que nos afectan en gran medida. Por si la cuestión de las elecciones del 10-N no estuviera lo bastante enrevesado, aparece un nuevo partido en el espectro político. Pero ahí no acaba la actualidad. Al día siguiente el Tribunal Supremo rechaza el recurso de la familia Franco para exhumar los restos del dictador. Un día más y en el Parlament se monta el circo aprobando normas que van contra el Estatut y la Constitución. Reacción de la gente joven ante el cambio climático. Imposible abordarlo todo. Se me nubla la vista, y no por las cataratas.

Una cosa si está muy clara: Si el Gobierno en funciones diseña una campaña encaminada a la formación de un gobierno fuerte y estable todo esto será asimilable.

El Gobierno en funciones no puede entrar al trapo en cuestiones de quien ha sido el culpable de esto o de lo otro; acabemos con el relato de buscar culpables, ya no tiene sentido; el Gobierno no puede caer en la tentación de meterse con los demás, como los demás hacen; tiene que limitarse, y no es poco, a presentar las fórmulas claras y concretas para acabar con la desigualdad, la pobreza y la corrupción que afectan a una clase media y trabajadora muy castigada.

Pedro Sánchez tiene la capacidad y preparación suficientes para explicar por qué se ha producido el “Impeachment” de Trump y las consecuencias de un “Brexit” que nunca debió producirse. Hay que plantear una hoja de ruta firme, basada en el diálogo, que acabe con los enfrentamientos absurdos e interesados respecto al conflicto catalán; hoja de ruta que valga para antes y para después del procés. Hay que acabar con la incomprensible posición de aquellos que aún se oponen a devolver la dignidad a las personas y a la democracia. Una campaña orientada a luchar contra la contaminación, por un cambio climático, y por las energías renovables. España necesita un gobierno fuerte y estable que haga frente a esta convulsa actualidad, y no partidos actuando peor que chicos en el recreo: ¡Y tú más!