Ahora que se cumplen -día 22 de febrero- ochenta años del fallecimiento de Antonio Machado, exiliado en Colliure, sigue vigente su advertencia: “Una de las dos Españas te helará el corazón”.

El pasado lunes el  profesor Gil Calvo nos recordaba en un artículo magistral, como a Suárez le llamaban “Traidor” desde un sector político, mediático y social, por haber traicionado lo principios del Movimiento Nacional. Un hecho que indefectiblemente se va seguir repitiendo a lo largo de la historia de la democracia. Para ese sector, agarrado como una lapa al conservadurismo más ancestral, prefería conservar, priorizar, los valores del franquismo, a los de la democracia naciente. O quizá más que no gobernara nadie bajo las corrientes “comunistas devastadoras”.

Bastaron 26 años más para que volviera al estadio de la política la palabra “Traidor”. Esta vez se le aplicó a Zapatero. El entonces presidente cometió la “atrocidad” de hablar con ETA, con el fin de erradicar el terrorismo. Poco después ETA dejaba de matar. Pero eso no importaba. Lo que importaba, lo prioritario, es que no respetaba a las víctimas; era un “Traidor” O ¿No sería que no querían por nada del mundo que gobernara quien podría traer las “hordas comunistas”?

Han pasado otros 15 años, y la España de las banderas, tiene la desgracia de conocer a otro “Traidor”. Está traicionando a los españoles, está intentando hablar con los que quieren romper España. Un presidente okupa, un presidente ilegítimo que gobierna con el apoyo de independentistas, filoterroristas, y comunistas. Vuelve otra vez la amenaza del comunismo; esta vez con la agravante del maligno chavismo bolivariano. ¿Quién nos va a librar de traidores a la patria y de comunistas?

Ahora que se cumple, -día 22 de febrero-, ochenta años del fallecimiento de Antonio Machado, exiliado en Colliure, sigue vigente su advertencia: “Una de las dos Españas te helará el corazón”. Los que todavía tienen duda sobre la legitimidad del Presidente Sánchez, “los patriotas constitucionalistas”, deben leer los cuatro apartados del artículo 113 de nuestra Constitución. Pero sobre todo decirles que gracias a que algunos han entendido que anteponiendo el diálogo al frentismo falaz e interesado, hicimos una Transición, se acabó con el terrorismo, y se han logrado unos niveles de bienestar social, que algunos, de vez en cuando, se empeñan en destruir. Los involucionistas han hecho que ser “Traidor” sea un halago, un mérito.