Desajustado
Desajustado

El PSOE de Manzanares está desajustado. Como aquellos viejos aparatos de radio que emitían ruido cuando no los ajustabas bien. Y es que el PSOE de Manzanares lleva meses emitiendo ruido sin sentido, tal vez porque no termina de recuperar esa sintonía que le falta.

La deriva hacia el despotismo que ha protagonizado el propio alcalde junto a su guardia pretoriana ha hecho incluso que esa falta de sintonía se traslade al seno del propio Equipo de Gobierno, donde hay quienes no entienden, aunque solo lo reconocen en privado, la forma en la que se están llevando algunos asuntos, como son las denuncias ante el defensor del Pueblo o el fallo de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha.

La política que a nivel nacional está poniendo en práctica Pedro Sánchez, el cual por cierto no salió bien parado en Manzanares en las primarias de mayo del año pasado, tampoco favorecen a templar los ánimos. Entre los votantes del PSOE manzanareños se ve con preocupación que el PSOE se haya plegado a las reivindicaciones de los nacionalistas catalanes más extremistas. Muchos de ellos han dicho que no repetirán voto en las próximas elecciones, algo que es factible pues en Andalucía hemos visto algo parecido.

Esta fuga de votantes, provocada por la política nacional del partido socialista y por la ausencia del alcalde en la localidad debido a sus obligaciones en la Diputación, por las que cobra un suculento sueldo, han “desajustado” por completo al PSOE manzanareño. No es casualidad, que se utilicen todos los medios institucionales al alcance del Ayuntamiento, para bombardearnos continuamente con noticias relacionadas con el propio alcalde, en un intento de lavar esa imagen despótica y lejana que proyecta y que tanto molesta a los suyos. Utilizar el boletín municipal navideño como panfleto partidista a modo de propaganda es otro síntoma de este desquicie, otro error táctico que demuestra que tenemos un gobierno socialista preocupado más por detener esa fuga de votos entre sus parroquianos que de informar y atender al resto de ciudadanos.  Y para los que aún no me crean, pregúntense porque en el pleno pasado no hubo preguntas del público y en el anterior fueron censuradas por la televisión local.

La política educada y sensata que desde la oposición se ejerce por parte de algunos concejales, que aun estando en solitario trabajan y se dejan la piel por defender una política diferente y de consenso, choca frontalmente con las llevadas a cabo por el equipo de gobierno y sacan a relucir el verdadero carácter del alcalde, caracterizado por las continuas faltas de respeto a la oposición. Algo que no gusta entre los suyos, ni entre sus propios concejales. Las vacilaciones constantes durante las sesiones plenarias son reflejo sin duda de ese ambiente de nerviosismo y paranoia con la que el equipo de gobierno afronta la recta final de cada a las elecciones de mayo del año que viene, donde, ya han confirmado que no repetirán algunos de los concejales, tal vez por ese hartazgo de personalismo y esa falta de sintonía que les cuento y que existe dentro del propio grupo municipal socialista.