Hay que vivir… Diez años sin Joan Baptista Humet

Humet
Humet

Han pasado diez años desde que escribí este modesto artículo sobre Joan Baptista Humet. Ahora me gustaría recuperarlo para honrar su memoria en el décimo aniversario de su muerte. Aunque falleció en Barcelona el 30 de noviembre del 2008 fue enterrado en Navarrés, su ciudad natal.

Un cantautor apenas reconocido pero con una sensibilidad especial, las letras de sus canciones siguen vigentes al pasar de los años. Fue una gran pérdida para la música y especialmente para una generación que le sigue añorando. 

Abro su página web después de conocer la triste noticia. In Memoriam, a pie de foto  leo un pequeño texto, adivino que han cambiado la estrofa de una de sus canciones: “Habrá que hacernos a la idea/ que sube la marea/ y tu ya no estas aquí”. Se ha muerto, se nos ha ido Joan Baptista Humet a los 58 años victima de un agresivo cáncer de estómago que le fue diagnosticado hace año y medio aproximadamente.

De alguna manera mi generación repleta de cambios, eligiendo entre el rock o el pop, finalmente quedó atrapada por la música y las canciones de los cantautores, pero Humet es, ha sido, y será, particular e íntimo, diferente y cercano a la vez. Alguien lo calificó de cantautor “guadiana”.

Cada cierto tiempo presentaba sus discos y desaparecía, su cara al exterior solo fue la música y en ella expresaba sentimientos, vivencias y sensaciones, porque Joan Baptista nunca fue un cantautor político. Su compromiso era social, nos hablaba de las pequeñas cosas, de las sensaciones particulares del individuo, de lo cotidiano y de la sencillez.

Abrumado por la triste noticia reviso páginas y comentarios en la Red, estoy de acuerdo con muchos de los mensajes vertidos allí: Gran cantautor que va a dejar huella en no mucha gente, pero si en casi toda la que hemos tenido la suerte de descubrirlo. Se ha ido un buen tipo, con dignidad sin ruido ni alharacas, sencillo e integro.

Joan Baptista nació a la sombra de los grandes, debutó a los dieciocho años con Serrat en el año 68. Como su compromiso no fue político acabó un poco eclipsado y, como dice una de sus canciones del último trabajo, cuando no tuvo nada más que decir, desapareció.

Para siempre nos dejas, como siempre reconocemos tu valor ahora que te has ido, llegamos tarde como siempre. Tu homenaje será multitudinario y nos apuntaremos todos el día l6 de Diciembre en Barcelona, pero tú ya no estarás entre nosotros porque el cáncer se adelantó a nuestra pereza para reconocer tu valía.

Explicaba en un artículo Javier Marías que solo a los muertos, a los que nos han dejado les expresamos admiración. Actuamos así quizás porque tenemos miedo a la competencia de aquellos que están entre nosotros.

Acudí entusiasmado a un concierto que Pedro Guerra dio en el auditorio de Valdepeñas en el otoño del 2008, allí refiriéndose a Ángel González, uno de los últimos grandes poetas desaparecidos, presentó una nueva canción titulada “Los Mejores”: Se van los mejores/ Negados a ser y morar/ Destapan el frasco de polvo y se van/ Se van los mejores/ Ausentes de todo poder/ Abrazan la luna del amanecer. Desde este humilde artículo deseo incorporar a Joan Baptista Humet entre "Los Mejores" porque fue un cantautor íntegro y honesto. Nadie como él fue capaz de tratar una realidad tan dura y cruda como la droga, cuánta dulzura y sensibilidad expresada una canción. El tema “Clara” fue un éxito que aun reconocemos, editado en el año 1981 nos descubre el decadente y trágico  mundo de la drogadicción.

Aunque su discografía es reducida nos deja un puñado de buenas canciones, siempre las recordamos y las entonamos en la intimidad, cuando nos invade la tristeza o la melancolía y, siempre, cuando estamos sensibles.

En el año 1984 cansado de batallar y fuera de lugar porque el mercado impone solo la música comercial, discretamente desaparece en el anonimato. Humet siempre iba por delante de su tiempo, nunca fue un artista de masas sin embargo, siempre nos tuvo, y fuimos cómplices cuando se cansó, quejándose de la vorágine en la que nos hallamos. Nos advertía de los peligros de  la competencia en la vida, por eso compuso “Solo soy un ser humano” cuyo estribillo dice: Que no, que no viejo/ solo soy un ser humano/ vivo en paz/ como de lo que gano/ y solo aspiro a ciudadano/ Solo soy un ser humano/ no me aprietes tanto, que me haces daño/ no te apoyes en mí, toma mi mano.

Durante su ausencia muchas veces nos hemos preguntado ¿Qué hará, donde estará el cantautor bilingüe de los bonitos ojos verdes? Por eso, cuando en el año 2004 después de casi veinte años de silencio reapareció con un nuevo disco, al que irónicamente tituló: “Solo bajé a comprar tabaco”, nos felicitamos, y volvimos a reconciliarnos con él y con su música. En la canción “El regreso” dejó claro y explicó el porqué de su ida y la necesidad de volver.

Pero tampoco estaban, ni están los tiempos por la labor, la piratería y la venta de discos era y es escasa, su nuevo trabajo solo tuvo éxito para sus fieles, entre los que me encuentro. Después de tantos años regresó sereno y maduro, su aspecto era inmejorable. Joan Baptista Humet aunque seguía sin sobresalir en la canción, permanecía autentico y fiel a sus convicciones, siempre sin etiquetas, ajeno a grupos y corrientes. Sabíamos que perduraba su compromiso y su honestidad con la música a pesar del tiempo transcurrido .

Sus últimas fotos muestran los estragos de la enfermedad, sus allegados cuentan que  fue íntegro y digno hasta el final. Cuando percibió que se acercaba el desenlace congregó a sus hijos para decirles adiós, a su pequeño de cuatro años se lo explico a modo de cuento diciéndole que se iba al país de Nunca Jamás. Falleció en su casa de Barcelona el 30 de noviembre del año 2008. Descanse en paz.