Pertinaz sequía o desastrosa gestión hidrográfica

Esta semana pasada Confederación Hidrológica del Tajo (CHT)  instaba a los municipios de más de 20.000 habitantes a presentar su plan de sequía. La cuestión no es baladí, la posible falta de agua de boca hace temblar a cualquiera y el estado de alerta o de emergencia de algunos de los sistemas, son una realidad incuestionable. 

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Pero quiero analizar los motivos que nos han traído a esta situación, con la esperanza de que aprendamos. Nada avanzamos si nada aprendemos.

El gobierno no se cansa de señalar  “la pertinaz sequía” como culpable de la situación límite de nuestros ríos. Señalar al cielo, siempre es más fácil que a uno mismo. En una reunión con el presidente de CHT le indicaba que algo tendrá que ver la propia Confederación con la situación actual del Río, pero no me dio respuesta.

España es el país con más infraestructuras hidráulicas de Europa. El Tajo tiene en cabecera dos enormes embalses con más de 2400hm3 de capacidad (la comunidad de Madrid consume entorno a 460hm3 al año), pero esos embalses llevan 40 años gestionándose para atender las demandas de los regantes del Segura, NO para gestionar las necesidades del propio Rio, que es el propósito con el que se hicieron.

Pero analicemos los índices pluviométricos del último año hidrológico (de Octubre de 2016 a Octubre de 2017). Lo primero es que este dato es realmente complicado de encontrar, porque las Confederaciones no lo publican de forma abierta y clara en sus webs. Por eso ha sido necesario recurrir al MAPAMA, que analiza los datos anuales en septiembre de 2017, no coincide con el año hidrológico exactamente, pero para mi reflexión vale.

Estudiando el Boletín Hidrológico del MAGRAMA (basado en datos de la Agencia Estatal de Meteorología, AEMET), comprobamos que los meses de septiembre a noviembre de este año, sí que realmente han sido extremadamente secos. Sin embargo, el año hidrológico pasado, aunque ha tenido una reducción de las lluvias, podemos comprobar que ese descenso en el caso del Tajo, sólo ha sido un 10% menos de la media.

Indudablemente podríamos iniciar un debate sobre la reducción de captaciones que ese descenso supone, y sobre las zonas en las que llueve... pero no me podrán negar que el dato es completamente demoledor, con los pantanos que tenemos en cabecera, ese descenso pluviométrico no tenía que preocuparnos, y sin embargo está a punto de hacer volar todo por los aires. Se gestiona como sequía una situación de normalidad y cuando llegan años un poco secos, algo normal en nuestro clima, nos encontramos que no tenemos margen de maniobras, porque todo lo que teníamos en  nuestra mano,  se ha trasvasado.

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