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Opinión

Tardígrados y espontáneos

En el magnífico estudio que Ortega escribió sobre Kant en 1940, el filósofo madrileño distingue entre la personalidad espontánea y dotada de buenos reflejos, propia de las gentes meridionales de Europa, y la personalidad tardígrada de los germanos, de reacciones muy lentas. Esto se debería a que para el alemán sólo existe con evidencia su propio yo; y en torno a éste percibe a lo sumo un sordo rumor cósmico, como el del mar batiendo los acantilados de una isla.