SOCIEDAD

Rosa Esperanza Sánchez (Juez): 'Sin los ciudadanos los jueces no podemos garantizar el Estado de Derecho ni la separación de poderes'

La juez valdepeñera Rosa Esperanza Sánchez en su despacho
La juez valdepeñera Rosa Esperanza Sánchez en su despacho

Rosa Esperanza Sánchez Ruiz-Tello, es una valdepeñera que actualmente ha sido nominada por la fundación Hay Derecho para el premio del mismo nombre. Para que Rosa pueda ganar debemos votarla a través del siguiente enlace (https://hayderecho.com/votaciones-premio-hay-derecho-4/) es muy sencillo: pinchas el enlace en azul, entras, buscas su nombre, pinchas en él y bajas al final de la página y donde pone VOTAR, le das clic y ya está. En Actualidad Valdepeñas, además de querer ayudar a nuestra paisana, hemos querido conocerla más de cerca, y os va a sorprender gratamente esta mujer que adora su ciudad natal y que en breve será nombrada magistrada del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Vitoria (Álava).

¿Por qué te presentas a este concurso y que supone para ti?

La Fundación Hay Derecho pensó en mí y me propuso como nominada. Lo hizo porque yo había publicado algunos artículos de contenido jurídico en su blog, y algunos de sus miembros, a título personal, conocían las especiales dificultades que había atravesado para sacar adelante la instrucción de las Diligencias Previas por delito de prevaricación y delito urbanístico contra Pedro Sanz, presidente del Gobierno de La Rioja durante muchos años, y vicepresidente 1º del Senado y expresidente cuando dirigí la instrucción de la causa contra él.

Asimismo, les había llegado noticia de la repercusión que habían tenido una serie de informes que elaboré sobre carrera horizontal en la carrera judicial, como miembro de la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial.

Son dos facetas de tu función jurisdiccional muy diferentes que no guardan relación. Son distintas, pero creo que ambas reflejan mi fuerte compromiso por la lucha contra la corrupción política de la justicia. En particular, me satisface haber superado todas las trabas y dificultades que me fue poniendo la estructura clientelar judicial. Tuve que recurrir dos resoluciones gubernativas sobre sueldo y destino, soportar una carga de trabajo de hasta el 180% y ser resiliente. Al final, saqué adelante la instrucción y solo esto, con independencia de la sentencia que se dicte, supone algo muy grande: dar a los ciudadanos la seguridad de que pueden confiar en que la mayoría de los jueces, sin ambiciones políticas, trabajan duro para que se aplique la ley también al poderoso.

¿Cuáles son tus actuaciones como magistrada?

Actualmente, como juez de adscripción territorial (JAT), llevo tres años dictando sentencias en materia de función pública (sanidad, policía local, maestros, etc), urbanismo, multas de tráfico, pago de ciertos impuestos como el IIVTNU (impuesto de plusvalía), sanciones de la Consejería de Agricultura, colisiones con animales de caza, caídas en la acera y otra responsabilidad patrimonial del Ayuntamiento de Logroño, expulsiones de extranjeros y autorizaciones de residencia, entre otros muchos asuntos de los que conoce la Jurisdicción Contencioso-Administrativa. En general, reviso la actuación de la Administración municipal y de muchas decisiones de las Consejerías de la Comunidad Autónoma de La Rioja.

Estoy muy contenta. Ayer conocí una sentencia de 17 de octubre de 2018, dictada por el Tribunal Constitucional, que viene a resolver una cuestión de inconstitucionalidad que planteé sobre la reforma de la Ley de Tráfico de 2014. La norma de 2014 hizo que el conductor del vehículo tuviera que pagarse los gastos de taller o lesiones en caso de atropello de un animal de caza, salvo invasión del jabalí o ciervo en plena cacería o con cacería acabada doce horas antes. Pero, tras mi cuestión de inconstitucionalidad, fuera de los casos de cacería, el Tribunal Constitucional dice que los jueces debemos indagar quién es culpable, según las reglas generales de responsabilidad, y, seguramente, el conductor nunca pague, si conducía de forma diligente. O sea, que he promovido algo bueno para todos los conductores de España.

Como Juez de Instrucción también he celebrado juicios rápidos que suelen ser por alcoholemia, juicios de delitos leves (antiguas faltas); he investigado causas por tráfico de drogas, por delito de lesiones, delito de robo con fuerza, delito de impago de pensiones, delito de violencia sobre la mujer, la causa que antes he mencionado sobre delito de prevaricación y delito de urbanismo, y muchas otras.

En cuanto a los objetivos principales de fortalecimiento de las instituciones públicas y la defensa del Estado de Derecho, ¿cuál es tu función?

Las instituciones públicas corresponde reforzarlas al poder ejecutivo, sea estatal, autonómico, provincial o local mediante un presupuesto adecuado y la toma de decisiones eficaces conforme al interés general; y, cuando haya margen de discrecionalidad, decidiendo lo mejor, dentro de las opciones que cumplan los requisitos, de forma motivada. Si la Administración falla o adopta decisiones inadecuadas o disconformes a la ley o arbitrarias, yo como juez las revisaré en juicio a petición de parte (normalmente el administrado) y en su caso las anularé.

El Estado de Derecho significa convertir la aplicación de la ley en el modo de resolver los conflictos, y también implica separación de poderes. Los jueces garantizamos el Estado de Derecho porque vigilamos que la ley se aplique. Cuando no se aplica o se viola, perseguimos el delito, acordamos la prisión provisional del presunto autor, imponemos condenas por delito o revocamos decisiones administrativas. Somos la garantía última de la aplicación de la ley para los ciudadanos.

En cuanto a la separación de poderes, ¡esa es la clave de la cuestión! Tenemos un gravísimo problema en España en la actualidad porque el Estado de derecho se ha convertido en un Estado de Partidos. Dos partidos políticos se han incrustado en la estructura social y corrompen el Poder Judicial, y hasta parece que hay uno “de los nuevos” que también quiere corromper.

¿Por qué te preocupa esta actividad de los partidos?

Para empezar, ellos dos se reparten los sillones de vocales del Consejo General del Poder Judicial, que son los que a modo de correa de transmisión (y en agradecimiento) nombran a unos 160 altos cargos judiciales, dentro de los que se encuentran los 80 magistrados del Tribunal Supremo, los 17 presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia, los 52 presidentes de las Audiencias Provinciales, y muchos más presidentes de Salas de Tribunales Superiores de Justicia.

En esos nombramientos no prevalece el mérito ni la capacidad, sino la amistad o la cercanía ideológica, lo que, posteriormente, permitirá a los partidos influir sobre los magistrados, cuando les pueda interesar en algún asunto. Hoy por ti, mañana por mí. Buena muestra de ello es lo sucedido con la pésima gestión del presidente de la Sala III del Tribunal Supremo en fechas recientes; es un buen catedrático de derecho constitucional, que desplazó a uno de los magistrados más expertos en contencioso como presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, por el mérito de ser buen amigo de Carlos Lesmes, presidente del TS. No lo digo yo sola, sino que la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial viene denunciando estos nombramientos opacos y dudosos desde su Observatorio de Nombramientos desde hace tiempo.

¿Cuántos años llevas dedicada a la justicia?

Aprobé en junio del año 1999, por lo que pronto cumpliré 20 años. No me arrepiento de haber borrado con típex la solicitud de plaza para estudiar Filología porque una de las cosas que más me apasionan como juez es escribir sentencias. Dar a cada uno lo suyo, razonando, motivando, describiendo unos hechos y llegando a una conclusión, que es la decisión del litigio. Por mi inclinación natural hacia la gramática –que ahora he retomado;  estoy estudiando el Grado en Lengua y Literatura españolas por la UNED-, siempre procuro dictar sentencias escritas con claridad, precisión y sin ambigüedad. Que sean entretenidas de leer y que sus destinatarios últimos, los ciudadanos, se puedan ver reconocidos en mis palabras; todo ello sin perder en técnica jurídica.

 ¿Cuál es la parte que más te apasiona de tu profesión?

La otra parte de mi trabajo que me encanta, además de escribir sentencias, son los juicios orales, lo mismo que el servicio de Guardia. Estar de guardia significa resolver para ya un asunto urgente, con agilidad, con técnica y con ingenio. Me gusta su plasticidad; y ahí busco la colaboración y complicidad de los abogados y de los fiscales y forenses porque se trata de aplicar la ley, pero también de resolver el problema humano que hay detrás.

En defecto de guardia, me conformo con los juicios porque me encanta escuchar los alegatos orales, preguntar y volver a escuchar para llegar a la solución más perfecta de todas. La más justa en aplicación de la ley.

Si ganas, ¿qué te aportará este premio?

Estar nominada es ya un premio maravilloso porque los demás nominados son juristas de mucho prestigio que se han destacado por su valía, por lo que es un honor, simplemente, ver unido mi nombre al suyo.

No obstante, lo que me aportaría el premio, si lo ganara, es la satisfacción de hacer llegar a un mayor número de personas la seguridad y la certeza de que muchos jueces de infantería trabajan a conciencia por ellos, por los ciudadanos. Si ven a un juez brusco o borde, puede ser que sea un antipático, pero lo más probable es que lleve todo el día estresado porque los jueces en España trabajamos como dos jueces alemanes, porque somos 11 jueces/100.000 habitantes, mientras que en Alemania son 20 jueces/100.000 habitantes. Hacen falta 1.000 jueces más en España, que, previa selección por oposición, podrían salir de los jóvenes titulados de grado de las facultades.

El reconocimiento de que los jueces normales de a pie sostenemos esta precaria justicia, con nuestro esfuerzo personal, y garantizamos la aplicación de la ley a todos por igual, sería mi mayor premio.

¿Te quedaría más por hacer en línea con lo que ya has hecho para merecer el premio?   

Reclamaría algo a los ciudadanos. Les haría ver que, por desgracia, los jueces no podemos garantizar el Estado de Derecho ni la separación de poderes sin ellos. Les dejaría claro que para los ciudadanos es muy importante la Justicia y que ellos deben exigir a los partidos políticos tanto la creación de 1000 plazas más de jueces (para que seamos más rápidos, y no tan lentos) y que los políticos no intervengan en ninguna fase de la elección de los 12 vocales judiciales del CGPJ, como dice el Consejo de Europa en su informe de 3 de enero de 2018 sobre corrupción en España. Les va en ello todo a los ciudadanos: si el ciudadano empieza a desconfiar de los jueces, no cumplirá las normas, y los conflictos se resolverán según la ley del más fuerte; y, si los partidos políticos lo corrompen todo, dejará de existir la igualdad de todos ante la ley.

Finalmente, el premio daría proyección a la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial, asociación que me ha dado ocasión de elaborar los informes sobre carrera horizontal. Es una asociación transversal formada por jueces, fiscales, abogados, notarios, estudiantes de derecho, juristas en general preocupados por la independencia judicial.

¿Qué es la carrera horizontal?

Existe en Italia. Con la carrera horizontal el juez puede lograr la promoción en el mismo puesto de trabajo por medio de su formación y experiencia e ir progresando, económicamente, y en grados de competencia, superando cada equis años una evaluación del desempeño. De ganar 2.500 euros al inicio, al cabo de 32 años pasaría a ganar unos 6.000 euros al mes ofreciendo a la sociedad su competencia profesional. De este modo, el régimen clientelar de jueces que hacen pasillo o moqueta para poder ganar un poco más, dejar sus juzgados a destajo y cobrar prestigio en esos altos cargos ya no sería tan relevante, y eliminaríamos un elemento de la corrupción política. Ojo, se trata de equipararnos retributivamente a los otros poderes del estado, que ahora mismo cobran el triple.

Valdepeñas es tu ciudad natal, ¿qué relación mantienes con ella?

Soy de Valdepeñas y eso significa que mi casa sigue estando aquí. Mi hermana y mis dos sobrinos, Raúl y Mara, viven en Valdepeñas, y mi padre también. Mi madre murió hace dos años y medio, Petri Ruiz-Tello, que tenía un don especial para pintar al óleo y su asociación, “Mujeres por la Democracia”, montaba exposiciones muy logradas. Vengo todo lo que puedo para dar compañía a mi padre y ver a mi hermana y a mis sobrinos y a mi primo Grego, y también porque es el punto de reunión con mi otro hermano, su mujer y mis sobrinos, que viven en Lorca, así como con mis tíos y primos valdepeñeros que viven en Castellón y Fuenlabrada, aunque a veces mi padre se viene a Logroño a pasar unos días con nosotros. Es bodeguero de toda la vida, un pionero de la maceración carbónica en España, que disfruta el mundo del vino tanto aquí como en La Rioja.

Cada vez que vengo salgo a correr por el parque o por el cerro del Ángel para entrenar rampas, y me gusta nadar en la piscina cubierta del polideportivo del final de mi calle, calle Postas, situado cerca de donde vivía mi abuela María.

Sé que has corrido en la media maratón estos últimos años

No me pierdo la media maratón de Valdepeñas en el mes de febrero. Llevo corriéndola desde hace más de cinco años, y suelo subir al pódium como veterana a recoger un segundo o tercer puesto, según el estado de forma de Paqui Taviro, una máquina. Y también como local, porque yo soy de aquí.

Es una carrera muy bien organizada, en cuanto a eventos para niños y otras actividades para los acompañantes de los corredores. El ambiente de carrera es muy bueno, con gente de buen humor corriendo y gente aplaudiendo y animando en las aceras. Anima muchísimo alguien desde la acera voceando un “venga, chica [a veces Rosa], vamos”, “que no te queda nada, ya lo tienes”. Los globos con el tiempo de referencia que quiere hacer el corredor son un acierto; bueno, y marcar en las medallas el tiempo en meta…Muchas cosas denotan que se organiza con mimo. Debo decir que mi mejor marca es de 2016 y fue 1:36 horas. A ver si de nuevo me aproximo.

¿Y amigos?    

Mantengo amigos del Instituto en Valdepeñas, y desde hace unos años los antiguos alumnos del 70 del colegio Jesús Castillo hemos retomado el contacto y celebramos encuentros de cañas, cafés, cenas o comidas o hacemos viajes a Birmingham, donde vive, Ana. Por WhatsApp hemos aprendido a hacer pan con levadura de masa madre gracias a Dani, y muchas cosas más que nos vamos enseñando unos a otros. En particular, le debo mucho a Tomás, que es capitán de la Guardia Civil, experto en prevención de riesgos, gracias a quien puedo estar vigilante en el tema de las cargas de trabajo y salud laboral dentro de la carrera judicial. Hace poco he retomado el contacto con un amigo de mi pandilla del Instituto, Enrique, que también corre…Los de mi generación nos fuimos a estudiar a Madrid y estamos muy dispersos.

Además, me gusta conocer Valdepeñas y su entorno. Se le enseño a mi hijo con orgullo, al tiempo que vuelvo a descubrir las lagunas de Ruidera, las tablas de Daimiel, el yacimiento arqueológico celtíbero de la Motilla de Azuer (Daimiel), el museo del volcán de Cerro Gordo y el yacimiento arqueológico de Oreto, donde un arqueólogo de Granátula de Calatrava de formación excepcional y conocimientos vastísimos explica historia, geología o vulcanología con una pasión que embargan. Me identifico con él, alguien que se apasiona con su tarea a pesar de contar con pocos medios, pero que va logrando cosas y lo hace rematadamente bien.

Háblanos de cuáles son tus hobbies

Me gusta correr, como he contado, y, de hecho, al llegar a La Rioja con 40 años me revelé como una corredora de trail de montaña de buenos resultados porque, sin entrenar tanto como me gustaría, como soy esforzada y bastante ágil y rápida en las bajadas, suelo hacer pódiums en las carreras. Quedé segunda en el campeonato de Trail de La Rioja en Nájera Xtrem en abril, y en el de Matute en junio, aunque no me dieron el trofeo porque no estoy federada. Y estoy muy contenta de mi tercera posición absoluta en el trail de referencia del otoño en La Rioja, que es la carrera de Medrano, que se celebró el pasado 3 de noviembre. El año pasado vino un amigo de Valdepeñas a correrla, Arturo, y le encantó. Suelen ser carreras de 20 kms y unos 1.200 metros de desnivel, por hayedos, en sube y baja constante y con paisajes de monte siempre verde.

Cerca de Valdepeñas se corre una carrera preciosa, por cierto, que yo creo que es una de las pocas carreras de montaña de Ciudad Real, que es el Trail de los Castillos. Está también muy bien organizada en el entorno del castillo de Calatrava la Nueva, cerca de Aldea de Rey. Este año 2018 quedó delante de mí, volando literalmente, Gema Arenas, que a las dos semanas fue campeona del mundo de trail por equipos con España. Me sacó media hora, que es una vida en carrera, ahí es nada; pero yo feliz. Esa chica es un portento, que también corre en la media maratón de Valdepeñas.

Mis pasiones son también la historia, la psiquiatría y los estudios en patología dual, la lingüística y leer. Me gustan las novelas bien escritas, como las de Pérez Reverte y Lorenzo Silva, y a partir de ahí busco una historia que me atrape.

¿Qué dirías a tus paisanos para que te votaran?

En Logroño una amiga y buena compañera de profesión me llama “la quijote”. Me lo dice cuando me ve queriendo mantener la equidistancia entre bandos enfrentados para decidir alguna cuestión interna de la carrera judicial. No es malo, creo que es necesario meterse en esos líos tremendos, aunque a veces salgas escaldado, porque solo así se mejoran las cosas. No sé con seguridad si lo de pelear contra molinos de viento es por ser de Valdepeñas, pero yo intuyo que sí. Si me votan, que sepan que me dejo la piel en el día a día por hacerlo lo mejor posible y por cambiar junto a la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial el gobierno politizado de la justicia para tener un mejor país, así que su voto no es para mí sino para todos ellos. Un voto de confianza en que se puede cambiar el estado actual de cosas.

Rosa Esperanza estudió en el colegio Jesús Castillo y en el IES Bernardo de Balbuena, donde eligió Letras, aunque con la asignatura optativa de Dibujo Técnico porque se le daba bien y porque no quería estudiar el “tocho” de Historia del Arte. Decisión incongruente esta última porque, tras tapar con típex en el último momento su primera opción en la solicitud de plaza, que era “Filología Hispánica”, acabó estudiando la Licenciatura de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid de 1988 a 1993 y, posteriormente, estudió durante 5 años la oposición de judicatura.

Aprobó y, tras la Escuela Judicial en Barcelona, su primer destino como juez fue el juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Martorell (Barcelona) en el año 2000. Ascendió a magistrada en el año 2002, y le correspondió el Juzgado de lo Penal nº 7 de Bilbao encargado de Ejecutorias; después vinieron el Juzgado de Instrucción nº 4 de L´Hospitalet de Llobregat (Barcelona), el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 y Registro Civil de Torrejón de Ardoz (Madrid), el Juzgado de lo Penal nº 1 de Logroño (La Rioja) y juez de adscripción territorial del Tribunal Superior de justicia de La Rioja los últimos tres años, en los que se ha repartido entre la jurisdicción contencioso-administrativa y la instrucción penal. En breve, se publicará su nombramiento como magistrada del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 1 de Vitoria (Álava).

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